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La depresión es una enfermedad grave que afecta a muchas personas. Aún se buscan tratamientos eficaces que lleguen directamente a las zonas del cerebro que presentan anomalías de funcionamiento y que podrían estar en la base de esta enfermedad. Un nuevo estudio científico propone la ketamina inhalada como tratamiento eficaz.

La depresión grave es más frecuente de lo que pensamos. En EE.UU afecta a 1 de cada 15 personas, y muchas veces se genera la ideación de suicidio en un porcentaje 20 veces mayor que en otras personas con trastornos anímicos menos agudos. Aunque existen algunos tratamientos farmacológicos eficaces según los casos, se requiere al menos cuatro semanas de tratamiento para poder notar efectos de mejoría.

Sin embargo, en algunos casos el proceso es demasiado largo, y en personas depresivas con deseo de suicidio se requiere una intervención más rápida y eficaz.

Una nueva investigación efectuada por investigadores estadounidenses ha analizado el uso de aerosol nasal para intervenir de manera rápida en personas con depresión grave.

Ketamina intranasal

En el estudio se utilizó ketamina (esketamina intranasal), una droga que actúa sobre algunas proteínas (receptores) de neuronas en zonas concretas del cerebro para regular los estímulos que reciben de otras neuronas. Así se puede equilibrar la posible actividad aberrante de las neuronas detectada en personas con cuadros depresivos. Concretamente, se trata de los receptores glutamatérgicos que se encuentran en muchas neuronas.

En el estudio, participaron 68 personas en edades entre 19 y 64 años que padecían depresión grave con riesgo de suicidio. A una parte del grupo se administraron 84 miligramos de ketamina inhalada 2 veces a la semana. El tratamiento se prolongó durante 1 mes.

Los resultados fueron asombrosos. Tan solo a las 4 horas después de la inhalación, las personas presentaban mejoría en más de un 30% de los casos. A las 24 horas, casi un 40% de las personas tratadas con ketamina se sentían mejor. Los efectos de la mejoría se basaban en una nueva sensación de disfrutar de la vida o, al menos, de aceptarla mejor como era. Sin embargo, cuando se prolongaba el tratamiento, a partir del día 25 no sentían un efecto beneficioso mayor.

Placebo con cierta eficacia

Curiosamente, en el inicio del estudio incluso las personas depresivas que tomaban placebo sin saberlo, notaban mejoría en su estado de ánimo. Sin embargo, con el progreso del tratamiento, aquellos que tomaban ketamina tenían efectos adversos como náuseas, cefaleas y mareos. Por consiguiente, el efecto placebo beneficioso disminuía con el tiempo.

Nuevo esperanza, pero con cautela

Los investigadores concluyeron que este tratamiento podría ser usado en situaciones de alto riesgo de suicidio de manera rápida, pero no en tratamientos de beneficio en el largo plazo.

 

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¡Exito!

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