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El azafrán es una especia aromática que perfuma un sinfín de platos de nuestra cocina. Lo que quizás ignoramos es que tiene además unas fantásticas propiedades para la salud del cerebro y para la mente.

El azafrán proviene de los estambres de la bella flor morada (Crocus sativus) que cubre muchos campos de Castilla-La Mancha, Aragón, Valencia y Cataluña. Su conocimiento para la gastronomía y la medicina remonta a más de 2.000 años a. C.

Además de ser una especia por excelencia para arroces, pescados, sopas, etc. tiene excelentes propiedades saludables, y cuenta con una larga tradición histórica como fármaco en Europa. Se utilizaba para el asma, los resfriados, los desórdenes hepáticos, la vista, artrosis y hasta problemas de la piel.

Estas propiedades curativas del azafrán se deben a sus componentes esenciales, picrocrocina y safranal, que le aportan su color anaranjado y su sabor ligeramente amargo. Ambos compuestos son de la familia de los carotenoides (pro-vitamina A), además de licopeno y zeaxantina, todos ellos potentes antioxidantes naturales. También contiene ácido gálico (anti-inflamatorio), vitaminas B6, B9 y potasio. Por todo ello, es una especie con excelentes propiedades para el cerebro.

De acuerdo a los estudios científicos, el azafrán fomenta actividades del cerebro relacionadas con el estado emocional, la memoria y el aprendizaje.

Azafrán para estimular el ánimo

El azafrán ya se conocía en la época Medieval como estimulante que reducía la melancolía y el ánimo bajo cuando se consumía en grandes cantidades, que hoy serían de un gasto económico prohibitivo.

Actualmente, algunos estudios científicos efectuados por investigadores Australianos y de EE.UU han demostrado que el consumo de 15 miligramos de azafrán diarios durante 12 semanas mejora la depresión y ansiedad en pacientes (35-65% de los casos). Los efectos eran mayores cuando el azafrán se combinaba con curcumina abundante en la cúrcuma (500 miligramos).

Azafrán para mejorar la memoria

Otros estudios científicos en pacientes con síntomas moderados de Alzheimer demostraron que el consumo de 30 miligramos de azafrán durante 16 semanas mejoraba la función mental y memorística de estas personas. Por otra parte, no se observaban efectos secundarios adversos en estos pacientes.

En otro ensayo científico, se comparó los efectos del consumo de azafrán con el de un fármaco utilizado en personas con esta demencia, el donepezilo, observando al cabo de 22 semanas que estas personas tenían un estado de mejoría similar tomando azafrán que tomando donepezilo. Además, aquellos que tomaban azafrán no tenían vómitos, que es un efecto adverso común en las personas que consumen el fármaco.

Por consiguiente, el “oro rojo” puede ser una herramienta aliada de la actividad mental y anímica, aunque no tanto para el bolsillo.

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¡Exito!

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