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Como comento en este artículo, el Alzheimer es una enfermedad del cerebro progresiva que destruye neuronas, produciendo pérdida de memoria, de pensamiento, de capacidad de aprendizaje. Se desarrolla gradualmente y lleva progresivamente a la muerte años después de su aparición, observando en las personas que la padecen una reducción progresiva del volumen cerebral. Un factor muy común en los primeros síntomas de Alzheimer son los estados depresivos y los cambios de humor.

En “Dale un cambio de vida a tu cerebro” comentaba lo importante que es la vida social activa, ilusionarse, crear nuevos proyectos, cumplir sueños y, en definitiva, fomentar el bienestar emocional como fuente imprescindible para la salud del cerebro y mantenerlo siempre joven.

Una reciente publicación científica en la prestigiosa revista Nature Communications añade más evidencias sobre la importancia del estado anímico en el desarrollo del Alzheimer.

El estado anímico bajo en el origen de la pérdida de la memoria

Una de las áreas del cerebro afectadas en los enfermos de Alzheimer es el hipocampo, que ejerce funciones asociadas a la memoria y aprendizaje. El hipocampo también está en contacto con otras áreas cerebrales, como el área tegmental ventral que se asocia a la motivación, a los cambios de humor, a las relaciones afectivas de apego y enamoramiento, y al orgasmo. Es una de las regiones que se ven activadas en el amor a largo plazo y en los circuitos de recompensa.

En el área tegmental ventral se produce alta cantidad de dopamina, un mensajero químico asociado a estas funciones.  De hecho, la deficiencia en la producción de dopamina se asocia a estados depresivos, y sus niveles también se ven alterados en las adicciones. Otra de las funciones de la dopamina es la coordinación del movimiento muscular, que se ve afectado en los enfermos de Parkinson.

La falta de dopamina afecta al hipocampo

El estudio científico llevado a cabo por investigadores italianos ha demostrado en ratones de un modelo de Alzheimer que el área tegmental ventral está afectada incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas de pérdida de memoria en ratones jóvenes. Y es precisamente la reducción de los niveles de dopamina la que afectaría al hipocampo, provocando la posterior pérdida de cognitiva en la memoria y el pensamiento. En otras palabras, la apatía y los cambios de humor pondrían en riesgo nuestra capacidad memorística y de aprendizaje, iniciando el deterioro cognitivo.

Mantén tu cerebro joven buscando momentos de felicidad

Como comenta el investigador principal de este estudio, Marcello D’Amelio “el déficit de memoria y la depresión podrían ser dos caras de la misma moneda”. Y la pérdida de funciones en el área tegmental ventral sería un desencadenante precoz.

La fórmula preventiva: Mantén tus circuitos de recompensa (o de felicidad) activos. No renuncies a conocer nuevas personas, viajar, conocer otras culturas, involucrarte en grupos sociales. Invita amigos a tu casa, y visita a tu familia. Puedes también tener un animal de compañía con el que compartir paseos.

Ilusiónate, sueña despierto, crea nuevos proyectos e ilusiones, haz alguna cosa que siempre habías querido hacer de niño, aprende nuevos idiomas, o a tocar un instrumento, o una nueva canción. Cómprate ropa nueva o un sombrero, sal a la calle arreglado, sintiéndote guapo/a. No importa la edad, tu cerebro no tiene límites si no se los pones tú mismo. Dale un cambio de vida a tu cerebro, y haz que se divierta y se esfuerce en algo nuevo. Reducirás el riesgo de padecer Azheimer.

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¡Exito!

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