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Algunos estudios científicos encuentran que los microbios pueden transferir cambios en el carácter. Pero además, las situaciones de estrés afectan a los microorganismos.

La microbiota intestinal, nuestro tercer cerebro

La microbiota intestinal hace referencia a los trillones de microorganismos que viven en nuestro intestino toda la vida. Cada vez hay más evidencias que demuestran que son los grandes aliados de nuestra mente y el estado de ánimo.

Por otra parte, los desequilibrios en los microorganismos del intestino (disbiosis) son desencadenantes de muchos trastornos mentales. Por ejemplo, las disbiosis se asocian a la depresión, trastornos del sueño, Alzhéimer, Parkinson, esclerosis múltiple, autismo, etc. y el número de evidencias sigue aumentando.

Por otra parte, un nuevo estudio demuestra que la exposición prolongada a estrés altera los microorganismos del intestino. Es decir, que el lenguaje del intestino con el cerebro es de doble sentido.

Diez días de estrés son suficientes

En el trabajo científico efectuado por investigadores de Estados Unidos se ha demostrado en animales de experimentación que la exposición de ratones macho a estrés traumático durante diez días es suficiente para provocar cambios en los microorganismos del intestino.

Para ello, los investigadores exponían a los ratones en contacto con ratones más agresivos, que provocaban evidentemente una situación de estrés ante el conflicto.

Posteriormente, tomaron muestras fecales de los ratones estresados y analizaron la composición de los microorganismos. Se compararon frente a las de otros ratones del mismo tipo que no habían sufrido estrés.

Perfiles bacterianos alterados similares a patologías

Los investigadores encontraron que las alteraciones más evidentes eran de un aumento de las bacterias del filotipo firmicutes (que normalmente están algo más bajas) y una disminución de las bacteriodetes.

Estos perfiles de altos niveles de firmicutes también se han observado en el caso de enfermedades como el Alzhéimer, el Parkinson y la obesidad.

¿Microorganismos responsables de nuestra personalidad?

Estas investigaciones son un hallazgo más sobre la importancia de la microbiota intestinal en las respuestas frente a las situaciones externas. En este sentido, otros estudios previos habían demostrado además que cuando se trasplanta materia fecal de ratones agresivos a ratones serenos, los segundos adoptaban un comportamiento agresivo similar a los donantes.

Todavía queda mucho por investigar en este campo, pero ya no hay que descartar que los microorganismos que nos habitan son parte de nuestro organismo también en el aspecto fisiológico y psicológico.

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