Los cambios de estaciones nos suelen afectar en el organismo y el ánimo. Como dice el refrán: “La primavera, la sangre altera”. El cerebro no parece estar exento de este principio.

Los ritmos de las estaciones cambian el cerebro

Es bastante común que experimentemos cambios con las estaciones del año. La primavera suele llevarse la peor parte para aquellos propensos a alergias y también se experimentan cambios hormonales. De hecho, en algunos mamíferos como los roedores incluso se modifican durante las estaciones los ciclos del sueño-vigilia y la reproducción.

El cerebro también cambia con las estaciones. Se sabe que los ritmos estacionales modulan algunos aspectos del comportamiento y la fisiología humanos como el humor, la esquizofrenia, el ánimo y la actividad mental. En particular, las personas mayores parecen ser las más afectadas por los cambios estacionales.

La primavera y el invierno. Las peores para el alzhéimer

En un nuevo estudio efectuado entre varias universidades de Estados Unidos, Canadá y Francia analizaron un grupo de 3.353 personas en diversos estadíos de la enfermedad de alzhéimer.

Los investigadores efectuaron diferentes análisis incluyendo medidas estructurales, secuencia génica, evaluación neuropsicológica y marcadores de diagnóstico de alzhéimer. Sorprendentemente comprobaron que había una asociación entre un peor estado cognitivo en particular la primavera y el invierno en comparación con las otras dos estaciones del año.

Estas diferencias persistían para otros aspectos mentales como son el insomnio, la depresión, el estado físico y estados hormonales.

Casi 5 años de mejora cognitiva en el verano y el otoño

Además, el cálculo medio de mejor estado en el verano y el otoño equivalía a una diferencia de casi 5 años de edad. Es decir, que las personas mayores tenían una actividad mental 5 años más joven en verano y otoño frente a la primavera y el invierno.

Los resultados sugerirían que el alzhéimer y la demencia tendrían una mejor eficacia de tratamiento en verano y otoño, sobre todo en las etapas del inicio de la enfermedad. Los investigadores concluyen que estos hallazgos podrían tener una implicación relevante respecto al diagnóstico y tratamientos.

Así que no te preocupes si sientes que tu cerebro es menos eficaz y ágil en esta etapa del año primaveral en la que ahora nos encontramos. Es probablemente parte del ciclo normal de la vida en la que el cerebro no es la excepción.

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¡Exito!

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