En los últimos años la investigación sobre el párkinson analiza cada vez más la relación con las defensas del organismo, hasta el punto de que algunos investigadores sugieren que esta enfermedad se genera por una inflamación crónica del intestino. Aunque este aspecto es común en otras enfermedades del cerebro como el alzhéimer o la depresión, en el caso del párkinson la salud intestinal parece particularmente relevante.

El párkinson: una enfermedad cada vez más frecuente.

El párkinson es una enfermedad cuyo riesgo aumenta al envejecer. En particular, se asocia con la degeneración de las neuronas que producen dopamina en algunas específicas del cerebro como la denominada substantia nigra. La dopamina es una molécula que utilizan las neuronas entre otros para coordinar los movimientos voluntarios. La degeneración de las neuronas productoras de dopamina provoca los síntomas típicos del párkinson, como son los temblores, la dificultad en la marcha y la debilidad muscular progresiva, entre otros factores.

El párkinson es cada vez más frecuente. No cabe duda que con la mayor esperanza de vida, aumentan las posibilidades de padecer esta enfermedad. No obstante, el incremento de las personas que padecen párkinson se ha duplicado en 15 años desde 1990, y es también más frecuente en personas por debajo de los 50 años. Se ha convertido en una pandemia.

Las infecciones intestinales: protagonistas de la neurodegeneración.

En un reciente artículo publicado en Nature, se demostró que el 10% de los enfermos de párkinson tenían mutaciones en dos proteínas denominada Pink1 y Parkin. Los fallos en estas proteínas dificultaban la “limpieza” de orgánulos que estaban dañados y fomentaba que se acumularan, lo que generaba más toxicidad. Lo interesante es que estas mutaciones aparecían con frecuencia en personas que padecían párkinson por debajo de los 50 años.

Sin embargo, los investigadores quisieron ir más lejos sobre otras posibles causas de esta patología. Para ello, provocaron en ratones experimentales que no expresaban Pink1 y Parkin infecciones intestinales. Los resultados indicaron que los ratones desarrollaban al envejecer síntomas de párkinson como consecuencia de la alteración intestinal. Estos datos demostraban la relevancia de las infecciones intestinales en el riesgo de párkinson.

El párkinson guarda todavía secretos.

Aunque lo más común en personas con párkinson es problemas a la hora de controlar el movimiento de los músculos o a la hora de caminar, existen otros síntomas no-motores de esta enfermedad.

Son comunes otros síntomas como pérdida del olfato, estreñimiento, ansiedad, depresión, desórdenes del sueño (adormilarse de día y desvelarse de noche) y problemas a la hora de tomar decisiones. Alguno de estos síntomas se detectan en el 98% de los pacientes.

El estreñimiento es muy común en los antecedentes del párkinson.

Un síntoma que ha recibido una particular atención es el incremento de la permeabilidad de la mucosa intestinal, es decir, de la barrera que tenemos en el intestino para el transporte de nutrientes y otras sustancias al interior de la sangre. También los problemas de motilidad del intestino que pueden generar estreñimiento o todo lo contrario. Los movimientos intestinales no se regulan directamente por el cerebro, sino por el sistema nervioso entérico que el propio intestino posee para su regulación. Sin embargo, todavía no está claro si el cerebro participaría en los problemas que se generan en el intestino a los enfermos de párkinson. Lo que sí parece cada vez más evidente, es que los problemas de estreñimiento e intestino perezoso puede ser una de las manifestaciones tempranas común en los enfermos de párkinson. Algunos estudios han demostrado que el estreñimiento se manifiesta en una gran mayoría de los enfermos entre 15 y 24 años antes de que padezcan párkinson.

Aunque todavía queda mucho por saber, la inflamación intestinal desempeña un papel en la patogénesis del párkinson. Este hecho implicaría plantearse nuevos abordajes para generar tratamientos que mejoraran el estado intestinal y reducir los aspectos inflamatorios de las tripas antes de que los problemas motores se manifiesten.

Algún día el párkinson nos desvelará sus secretos en los que los actores principales incluyen la genética, el cerebro, el intestino y el sistema inmune.

En mi nuevo libro “Pon en forma tu cerebro” de RocaEditorial comento muchos aspectos sobre las bacterias que se ven alteradas en el párkinson y qué alimentos fomentan la mejoría de estos perfiles. ¡Todo suma pequeños aspectos para mejorar la calidad de vida de estos pacientes!

Desde aquí, envío un saludo muy cariñoso para los miembros de la Asociación PEPITA, de enfermos precoces de Párkinson. ¡A por todas!

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¡Exito!

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