En las charlas que imparto, muchas preguntas de las personas suelen estar relacionadas con aspectos generales que resultan sorprendentes. Incluso a veces, contradicen las creencias asumidas. En este artículo comento algunas de esas dudas que las personas me han consultado.

Trabaja las 24 horas del día

El cerebro no descansa, ni de día ni de noche. Incluso cuando estamos de vacaciones tumbados al sol en la playa, el cerebro sigue presentando una alta actividad en diversas regiones.

Recibe y procesa constantemente información de las sensaciones de otros órganos, de los estímulos externos de todo tipo y de un sinfín de datos de información que debe procesar.

Cuando dormimos, sigue trabajando. Es un momento de alta actividad para poder efectuar numerosas labores de almacenamiento de información. En ese sentido,  hay datos que demuestran que dormir nos ayuda a gestionar los recuerdos almacenados, potenciar la memoria, seleccionar los eventos de la memoria en el medio plazo, optimizar el aprendizaje, estimular la creatividad, «limpiar los deshechos» y potenciar la atención.

Podemos generar neuronas a cualquier edad (pero no todas).

Hace unas décadas que se sabe que la neurogénesis (generación de nuevas neuronas) tiene lugar también en el cerebro adulto.

Este hallazgo iba en contra de lo que hasta la fecha se pensaba, es decir, que las neuronas alcanzaban su número definitivo hacia los 3 años de edad y posteriormente iban perdiéndose con el paso de los años.

En particular, la neurogénesis en la etapa adulta se ha observado en algunas zonas de regiones del cerebro relacionadas con la memoria. Sin embargo, otras regiones no parecen seguir este mismo patrón optimista.

¿Cómo podemos fomentar la neurogénesis? Una vez más, el ejercicio físico (caminar a buen paso, mover las piernas, hacer gimnasia aeróbica, bailar) ha demostrado ser capaz de generar nuevas neuronas.
También son beneficiosos los ejercicios mente-cuerpo (yoga, meditación, mindfulness, respiración profunda).

La gimnasia mental (ejercicios de memoria, juegos de mesa, crucigramas, sudokus, leer, aprender a tocar un instrumento, etc.) y la actividad social también son generadoras de neuronas en las zonas de la memoria. ¡A cualquier edad!

Es muy demandante metabólicamente.

El cerebro puede gastar casi 600 kcal/día lo que representa entre un 20-30% del total de kilocalorías que una persona promedio consume diariamente. Además, puede llegar a consumir el 65% del total de la glucosa, lo cual es enorme siendo un órgano tan pequeño relativamente frente al resto del cuerpo.

Además, el cerebro es extremadamente sensible a la falta de agua. El agua es uno de sus componentes fundamentales (hasta el 60% del total) por lo que la escasez de agua puede repercutir de manera particular en este órgano maravilloso. A veces, el aturdimiento, la sensación de pesadez o de confusión vienen como consecuencia de falta de agua, más que de falta de alimento.

El cerebro es muy sensible a la falta de oxígeno. Consumo aproximadamente el 20-25 % del total del oxígeno que captamos diariamente. Una forma de efectuar un cierto “descanso” mental consiste simplemente en hacer unos pocos minutos de oxigenación, respirando profundamente. De esa manera, se genera una sensación de bienestar tanto en la actividad mental como en la emocional.

No pensar en nada de vez en cuando.

Se calcula que el cerebro genera unos 70.000 pensamientos al día, de los cuales tan solo se hacen conscientes un 25%. El resto no se perciben. ¡Vivimos en el subconsciente!

Por otra parte, la conciencia se basa en la interpretación de la percepción que el cerebro efectúa en base a sus experiencias previas. Es decir, que la conciencia es en realidad relativamente fidedigna, ya que la realidad consciente se establece en base a parámetros en parte subjetivos.

Por otra parte, cuando no pensamos en nada se activan circuitos neuronales (denominados circuitos neuronales por defecto) que se han asociado con el proceso creativo y el pensamiento “original”. Por ello, para ser creativos se precisa no pensar en nada de vez en cuando.

Usamos los dos hemisferios por igual.

La ingente cantidad de información que gestiona el cerebro se efectúa en los dos hemisferios de manera complementaria.

De manera tradicional se ha considerado que el hemisferio izquierdo es el analítico, el lógico, el del razonamiento, el control de la mano derecha y del pensamiento matemático. Por su parte, el hemisferio derecho sería el encargado de la intuición, la imaginación, la creatividad, el talento musical y artístico, el control de la mano izquierda, y todas esas funciones que gestionan nuestro pensamiento abstracto.

Sin embargo, cuando se analizan los circuitos de las redes neuronales con las que cada hemisferio está interaccionando, se observa que el hemisferio izquierdo precisa conectar con la «parte emotiva» para ejercer sus funciones. Por otra parte, el hemisferio derecho se coordina con la «parte pragmática» para funcionar correctamente.

Por otra parte, tanto en personas zurdas como diestras ambos hemisferios trabajan de manera similar. El cerebro se utiliza en su totalidad.

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¡Exito!

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