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¿Es verdad que hay diferencias entre el cerebro masculino y femenino? La respuesta es controvertida, pero no parece que sea tan relevante ni significativo como pensamos.

Algunas investigaciones han encontrado diferencias anatómicas y funcionales entre el cerebro masculino y femenino, pero ello no quiere decir que tengamos diferentes capacidades entre géneros. Hay que tener en cuenta que se tratan de diferencias basadas en estudios estadísticos, que indican valores promedio (las medias) entre lo que pueden diferir los cerebros de hombres y mujeres en determinadas estructuras del cerebro. Por ejemplo, el cerebro femenino suele pesar algo menos que el masculino, pero eso no indica en absoluto que el peso tenga que ver con la inteligencia.

También hay que tener en cuenta las diferencias innatas o adquiridas y las pautas tradicionales en la educación entre los niños y las niñas.

Por ejemplo, la psicóloga y escritora canadiense Cordelia Fine opina que existen muchos estereotipos sobre las diferencias entre el cerebro masculino y femenino. En su libro sobre los espejismos del género nos comenta que las presunciones sobre las diferencias entre el cerebro masculino y femenino “están basadas en fundamentos erróneos y culturales”, que influyen en las interpretaciones de las investigaciones en este tema.

Y coincidiendo con esta opinión, el primer estudio de investigación que analiza el cerebro masculino y femenino en su conjunto afirma que no hay cerebros típicamente masculinos o femeninos. En realidad, el cerebro humano sería un mosaico complejo de características que no se pueden categorizar en masculinas o femeninas.

Por lo tanto, la controversia se mantiene, y tendremos que esperar a más datos y evidencias para poder llegar a conclusiones fidedignas.

¿Quiénes son tus verdaderos amigos?

Los humanos no hacemos amigos al azar, sino siguiendo patrones parecidos a los nuestros, tanto por el físico, la edad o el género. ¿Elegimos también nuestros amigos próximos de acuerdo a su forma de percibir e interpretar el mundo? Un nuevo estudio científico nos da la respuesta.

La elección de las amistades

“Dime con quién andas y te diré quién eres”. La noción de que las personas tienden a parecerse a sus amigos es de sobra conocida. Las estadísticas demuestras que tenemos tendencia a elegir nuestros amigos por su edad, género, etnia y categoría demográfica. Esta tendencia se denomina “homofilia” e incluso se reproduce en los contactos que elegimos en redes sociales. Algunos expertos sugieren que la homofilia es un principio ancestral de organización social, la más frecuente y más duradera.

Este principio tiene una base histórica. En el transcurso de nuestra evolución de cazadores-recolectores las tendencias de conducta cooperativa se hacía en base a similitudes incluso en el peso, la altura y la fortaleza física.

Predecir los vínculos amistosos

Partiendo de la hipótesis de que las amistades son sorprendentemente similares en la forma de percibir, interpretar y reaccionar en el ambiente, entonces es posible que las afinidades se extiendan a la forma de funcionar en la actividad de sus cerebros.

Para responder a esta pregunta, una investigación reciente efectuada por científicos de EE.UU. En la investigación participaron estudiantes pos-graduados. Primero, se determinaron mediante una encuesta los lazos de amistad entre ellos.

De acuerdo a las respuestas obtenidas, eligieron un grupo de 42 voluntarios a los que les hicieron visionar vídeos de música, ciencia, política, comedia, etc. mientras se registraba la actividad del cerebro mediante resonancia magnética.

Los resultados demostraron que la forma de respuesta neuronal de diversas regiones del cerebro era similar entre las personas con vínculos afectivos. Las similitudes en esta actividad se reducían en personas que no tenían una amistad, y era muy diferente entre personas que apenas se conocían.

Los datos eran tan significativos que los investigadores podían predecir incluso quiénes mantenían un  lazo amistoso fuerte únicamente a través del análisis de las imágenes cerebrales.

Los investigadores concluyen que somos excepcionalmente similares a nuestros amigos en la manera en la que percibimos nuestro entorno, y esta percepción influencia la atracción entre personas.

¿Y qué pasa con mis amistades?

Seguramente, al igual que yo, os habéis hecho esa reflexión pensando en vuestros amigos. En mi caso, son de muchas nacionalidades, géneros y edades variadas, como seguramente también os pasará a algunos de vosotros/as. Lo que seguramente nunca sabremos es si nuestra forma cognitiva de funcionar “neuronalmente” es similar. ¿Será factible también determinar los cerebros que son de “mente abierta” como el mío?

Mi dolor se atenúa cuando otros empatizan

La empatía de las personas cuando el prójimo está sufriendo algún dolor es bien conocida. ¿No sentís dolor al contemplar la extracción del diente del dibujo? 🙁

Tan solo con ver a una persona que se fractura un miembro por una caída hay muchas otras personas sanas que sienten dolor como si fuera en sus propias carnes. Según el grado de empatía, hay personas que ni siquiera son capaces de escuchar una descripción de una operación del cirujano sin sentir malestar y que se les ponga mal cuerpo.

Pero ¿Influye también en un individuo que los demás con su dolor? Un estudio efectuado por investigadores de Lyon (Francia) ha demostrado que hay una importante influencia en el dolor según el comportamiento de los demás.

A mayor grado de empatía, menos dolor siento

En el estudio, un grupo de actores emularon los sentimientos de empatía, indiferencia o neutros frente al dolor de alguien.

A continuación, se analizaron  los cambios subjetivos en el dolor y el ritmo cardiaco en 30 personas que padecían dolor.

Cuando los comentarios eran de empatía, se atenuaba la sensación de dolor. Sin embargo, cuando los comentarios no eran empáticos, se observaba un aumento del ritmo cardiaco en las personas con dolores, como si ese dolor se hubiera intensificado.

Estos resultados indican que la empatía de los demás con el dolor propio alivia la sensación dolorosa. Por el contrario, la no empatía produce un sentimiento de culpa o irritación y rabia que hace incrementar el dolor.

Lo más curioso es que esos sentimientos eran totalmente subjetivos, ya que no había ningún factor externo que pudiera aumentar o disminuir la sensación dolorosa.

Es probable que se necesiten menos analgésicos para aliviar un dolor cuando nuestro entorno social es afectivo y empático.

 

El diálogo entre el intestino materno y el cerebro del feto

Nuevos hallazgos científicos demuestran que algunos tipos de bacterias del intestino materno se relacionan con el posible desarrollo de autismo en la descendencia

En busca del vínculo infección materna durante el embarazo con autismo en la descendencia

Algunos estudios experimentales en animales y humanos han demostrado que si una madre tiene una infección por ciertos tipos de virus durante el embarazo, hay mayor riesgo de que la descendencia desarrolle autismo y otras enfermedades del cerebro asociadas con la conducta. En el esquema publicado por los investigadores ML Estes y AK McAllister, del Centro de Neurociencias de la Universidad de California que aquí reproduzco se indica someramente cómo sería el proceso.

En particular, existe un modelo de ratón al que se inyecta una molécula sintética que emula una infección viral, lo que provoca en ratonas preñadas una respuesta inmune para defenderse contra la infección. Ello induce en la descendencia dos malformaciones identificadas en el cerebro: conducta atípica (repetitiva) en zonas de la corteza del cerebro, y conducta social atípica de otras zonas de la corteza cerebral y la región del estriado.

 

Infección de la madre asociada a bacterias del intestino

Ahora se ha demostrado en esta investigación que existen bacterias específicas en el intestino materno durante el embarazo que estarían relacionadas con el riesgo de autismo en la descendencia.  Los investigadores demostraron que hay un tipo de bacteria comúnmente residente en el intestino, denominada bacteria filamentosa segmentada, que estaría asociada con la reacción inmunológica de la madre durante la infección viral.

Es más, cuando se administraban antibióticos a la madre gestante que reducían la población de esta bacteria intestinal, se observaba que la descendencia tenía menos riesgos de desarrollar autismo.

¿Intestino de la madre saludable para evitar riesgos en el feto?

Aunque todavía está por confirmar, se sabe que las infecciones durante los primeros seis meses de embarazo en las personas aumentan el riesgo de malformaciones del cerebro del feto, y en zonas afectadas en autismo.

De confirmarse, se podrían considerar estrategias para reducir el riesgo de infecciones durante el embarazo a través del control de las bacterias del intestino, simplemente con dietas controladas, prebióticos y probióticos (es decir, alimentos que ayudan a mantener la flora intestinal).

La investigación neurocientífica futura nos dará las claves de estos prometedores tratamientos.

Déjame olerte y te diré si somos compatibles

Sin usar perfumes, por el olor determinamos la persona que más atractiva nos resulta, sin ni siquiera conocerla. El olor nos permite saber si la persona es “química y genéticamente compatible”.

El olfato es una de las formas de comunicación más importantes en los animales. Si bien históricamente se pensaba que el olfato era más limitado en los humanos, la investigación científica ha demostrado que los humanos tienen también una alta sensibilidad olfativa, de tal manera que los olores pueden influenciar nuestra fisiología y nuestro comportamiento, incluyendo nuestro éxito en la atracción sexual. Sin embargo, cada persona selecciona el olor que más le atrae sexualmente de manera muy diferente, lo cual parece estar basado en factores de selección genética (elegir los “mejores genes” para nuestros retoños), incluyendo la compatibilidad del sistema inmune (elegir los sistemas inmunes más compatibles para que nuestros descendientes se defiendan mejor frente a riesgos de enfermedades). ¡Y todo ello por el olfato!

Ellas dan más importancia al olor para seleccionar su pareja

Algunos estudios se han basado en experimentos en los cuales se pedía a los participantes de ambos sexos que olieran las camisetas del sexo opuesto que habían usado para dormir las dos noches anteriores. A continuación, tenían que ponerles un valor, de acuerdo a tres criterios: placentero, intenso y sensual. Los resultados demostraron que ellas daban más valor a estos criterios a la hora de sentir atracción por la pareja opuesta, junto con la simetría bilateral más perfecta (es decir, el mayor atractivo físico masculino que se correlaciona con mejores genes). Además, la atracción olfativa exitosa y el apetito sexual se acentuaba en las mujeres durante la fase de ovulación (cuando la mujer es más fértil y presenta mayor sensibilidad a los olores), y en aquellas que no utilizaban métodos contraceptivos, indicativo del que las distintas fases del ciclo menstrual también influencian la atracción al sexo masculino. Las mujeres también elegían por el olfato a los hombres más dominantes, incluso sin llegar a verlos físicamente.

Sin embargo, ellos no dan más importancia al olor femenino que al aspecto físico de su pareja. En otras palabras, parece que para ellos el olor en la selección de pareja es menos significativo que en ellas.

Olores y feromonas para detectar el estado de salud de nuestra pareja

Las pistas químicas del olfato no están basadas únicamente en el olor que una persona exhale, sino también en las feromonas que ésta produce. Las feromonas son sustancias químicas que producimos en nuestro organismo pero, a diferencia de las hormonas, se liberan al ambiente exterior y, cuando son captadas por otras personas, pueden producir cambios en el comportamiento del receptor, sin afectar el comportamiento de la persona que las produce.

Gracias a todas estas sustancias volátiles, nuestros sistemas olfatorios nos revelan si una persona tiene una composición en su sistema inmune que sea robusto (lo que permite mejor adaptación a los riesgos de enfermar) así como si ese sistema inmune es compatible con el nuestro para generar una progenie saludable. Además de “oler la inmunocompatilidad”, el olfato en mujeres parece más capaz de saber si el olor de la pareja elegida está mejor adaptada socialmente y su grado de capacidad reproductiva.

El olor del cortisol, el favorito entre ellas

La preferencia olfativa por un tipo particular masculino mediante el olor de su camiseta usada de pijama coincide con la mayor concentración de cortisol encontrada en la saliva de ellos, mientras que otros “clásicos” como la hormona sexual testosterona no parecía influir. El cortisol es sin embargo una hormona que aumenta su producción en situaciones de estrés, y contribuye a deprimir nuestro sistema inmune. ¿Paradójico? En realidad, la explicación sería que al deprimir tus defensas contribuyes a mejorar la producción de esperma de mejor calidad, ya que los espermatozoides son más susceptibles a ser “atacados” por el sistema inmune.

¿Y qué hay de los perfumes y colonias?

Paradójicamente, no he encontrado estudios científicos concluyentes respecto a si algún tipo de esencia usada en los perfumes podría contribuir a nuestra atracción sexual por el olfato. Mientras tanto, mejor fiarnos de lo que nuestras feromonas nos dicen al respecto.

A los hombres les cuesta esfuerzo hacer varias cosas a la vez

El cerebro multitarea es femenino

A los hombres les cuesta esfuerzo hacer varias cosas a la vez. Todos hemos comprobado cómo las mujeres en muchas ocasiones son capaces de hablar por teléfono mientras hacen la cena o están trabajando en el ordenador. Sin embargo, en general, a los hombres les cuesta más esfuerzo hacer varias cosas a la vez.

Hasta ahora los científicos no se habían puesto de acuerdo sobre si esto tenía algo que ver con la estructura cerebral. Ahora, un estudio efectuado en una Universidad de Moscú ha demostrado que el cerebro multitarea es específicamente femenino.

El cerebro masculino necesita más esfuerzo y tiempo para cambiar de tarea

Con independencia de la edad o del sexo, cambiar de tarea precisa la activación de ciertas áreas cerebrales, más concretamente la corteza dorsolateral prefontral, los lóbulos parietales y el giro occipital inferior.

De acuerdo a estos investigadores rusos, el cerebro de los hombres es más lento y menos eficaz para cambiar de tarea. Ello es debido a que mientras que las mujeres son capaces pueden hacer varias tareas sin activar zonas adicionales del cerebro, en el caso de los hombres, la actividad del cerebro masculino precisa un aumento en la actividad de  la corteza dorsolateral prefrontal.

¿Cuestión de nuestra evolución?

Los investigadores comentan que quizás de manera tradicional en nuestros antepasados las mujeres eran más hábiles trabajando en muchas tareas a la vez con el cuidado del hogar y la descendencia, pero no hay pruebas sólidas que lo confirmen. En cualquier caso, el estudio demuestra que las mujeres entre 20 y 50 años requieren menos tiempo y esfuerzo para cambiar de tarea. A partir de los 50, la tendencia parece igualarse entre hombres y mujeres. Sin embargo, estas diferencias no pueden observarse de manera cotidiana, sino en situaciones especiales de estrés o críticas que requieran ser un multitarea rápido y eficaz.

Hormonas sexuales y cerebro

Hormonas sexuales y cerebro.

Hormonas sexuales y cerebro. Las hormonas sexuales actúan en muchos procesos relacionados con el cerebro, que influyen su funcionamiento y la protección de las neuronas. Como se comenta en esta revisión científica, las hormonas sexuales influyen por ejemplo en el humor y las emociones, la función cognitiva, la coordinación motora, el dolor y la sensibilidad a los opiáceos. Además, las hormonas masculinas y femeninas no ejercen siempre los mismos efectos, y tampoco afectan a todas las regiones del cerebro de la misma manera, por lo que en el futuro el resultado de esta investigación nos podrá desvelar la diversidad de acciones de las funciones cerebrales de manera específica para cada sexo.

Algunos científicos que trabajan sobre cómo se desarrolla el cerebro, como el neurocientífico español Óscar Marín, director del Centro de Trastornos del Neurodesarrollo (King’s College, Londres) comenta que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes por ejemplo en el tamaño de algunas regiones cerebrales como el hipotálamo y la amígdala. Ello puede explicar que nos podamos comportar de manera diferente ante una situación desde una base biológica.

Sigamos disfrutando de nuestras diferencias.

¿Tú hombre desconecta cuando hablas?

¿Tú hombre desconecta cuando hablas?

Si tu hombre desconecta cuando hablas, y no te escucha, su cerebro es el culpable. Investigadores británicos han demostrado que la voz femenina es más compleja y ocupa mucho de la actividad del cerebro masculino para poder escuchar. Por eso a veces los hombres necesitan desconectar cuando la mujer habla, por una razón puramente neurofisiológica. 

Me pregunto qué opinan las mujeres de estos investigadores, o las propias investigadoras al respecto. Yo, por si acaso, hago descansos cuando hablo con un hombre…

Conquistar a través del estómago

Conquistar a través del estómago.

El equipo de la antropóloga Helen Fisher ha comprobado que las personas enamoradas presentan más dopamina (el neurotransmisor del bienestar) en las regiones del cerebro relacionadas con la recompensa (como el área tegmental ventral), que se activan de la misma manera con la comida, el placer y algunas drogas adictivas. Si a eso añades el placer de la comida que el cerebro detecta, el éxito está asegurado.

De ahí debe venir el dicho “conquista a tu amado/a por el estómago” pero, cuidado no se convierta en una adicción…

¿Eres atractivo para el otro sexo?

¿Eres atractivo para el otro sexo?

Un reciente estudio indica que la atracción hacia otra persona aumenta cuando comprendemos el comportamiento emocional de esa persona. Cuando los mensajes emocionales se envían con eficacia al que lo percibe, se activan los circuitos de recompensa del cerebro. Es decir, que cuanto más capaz eres de adivinar los sentimientos y emociones de la otra persona, más atraído te sientes hacia ella. Por lo tanto, parece que nuestro atractivo personal y poder de seducción son más exitosos acompañados con una adecuada comunicación emocional y empatía. 

Cerebro multitarea

¿El cerebro multitarea existe? ¿Hay diferencias entre el cerebro multitarea masculino y femenino? Un estudio de la Universidad de Pensilvania en colaboración con varios Centros de Investigación de Alemania publicado en PNAS en 2013 sostiene que el cerebro de las mujeres está mejor “conectado” entre sus neuronas para hacer varias cosas a la vez. Para ello, efectuaron un estudio masivo de escáner en particular en la corteza frontal,  analizando la rapidez de decisión en tareas ejecutivas de la memoria. Los resultados indicaron que el cerebro de la mujer era más flexible y estaba mejor “conectado” para estas tareas.

Sin embargo, en la misma revista PNAS en 2015 se ha publicado otro estudio que pone en entredicho estas conclusiones sobre las diferencias entre el cerebro masculino y femenino. En este nuevo estudio se comenta que, aunque puedan existir diferencias entre el cerebro de los dos sexos, el cerebro de los humanos es un “mosaico” único de características y peculiaridades, algunas más comunes en hombres comparado con mujeres, y viceversa, pero que no se puede categorizar que esas diferencias sean determinantes como para distinguir dos tipos de cerebro.

Al menos por el momento, parece que se dice “digo” donde antes se decía “diego”. Nuevas investigaciones nos aclararán estas dudas…

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¡Exito!

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