¿Es verdad que hay diferencias entre el cerebro masculino y femenino? La respuesta es controvertida, pero no parece que sea tan relevante ni significativo como pensamos.

Algunas investigaciones han encontrado diferencias anatómicas y funcionales entre el cerebro masculino y femenino, pero ello no quiere decir que tengamos diferentes capacidades entre géneros. Hay que tener en cuenta que se tratan de diferencias basadas en estudios estadísticos, que indican valores promedio (las medias) entre lo que pueden diferir los cerebros de hombres y mujeres en determinadas estructuras del cerebro. Por ejemplo, el cerebro femenino suele pesar algo menos que el masculino, pero eso no indica en absoluto que el peso tenga que ver con la inteligencia.

También hay que tener en cuenta las diferencias innatas o adquiridas y las pautas tradicionales en la educación entre los niños y las niñas.

Por ejemplo, la psicóloga y escritora canadiense Cordelia Fine opina que existen muchos estereotipos sobre las diferencias entre el cerebro masculino y femenino. En su libro sobre los espejismos del género nos comenta que las presunciones sobre las diferencias entre el cerebro masculino y femenino “están basadas en fundamentos erróneos y culturales”, que influyen en las interpretaciones de las investigaciones en este tema.

Y coincidiendo con esta opinión, el primer estudio de investigación que analiza el cerebro masculino y femenino en su conjunto afirma que no hay cerebros típicamente masculinos o femeninos. En realidad, el cerebro humano sería un mosaico complejo de características que no se pueden categorizar en masculinas o femeninas.

Por lo tanto, la controversia se mantiene, y tendremos que esperar a más datos y evidencias para poder llegar a conclusiones fidedignas.

Mirar con lentes rojas levanta el ánimo.

¿De qué color son las lentes de tus gafas de sol? No solamente determinados colores son más atractivos sino que además según el color de la lente puedes sentir emociones distintas. En este artículo científico se comenta que «ver la vida de color de rosa» puede también tener una base real, ya que mirar a través de cristales rojos levanta el ánimo.

Los colores ejercen un efecto importante en el proceso emocional.

Se dice que a los soldados de la Guerra Civil Americana se prescribían gafas con lentes de colores con la intención de reducir estados depresivos. Al parecer, esta práctica dio lugar a la expresión “ver la vida de color de rosa” para definir una visión positiva de la realidad.

Con independencia de leyendas, el color de los objetos que nos rodean ayuda a reconocerlos, memorizarlos y a generar sensibilidades emocionales distintas.

¿Qué efectos ejercen los colores en el cerebro?

La luz azul ayuda a acompasarnos con los ritmos biológicos y a seguir el reloj biológico del organismo.

La luz verde se asocia a las migrañas e incluso puede agudizarlas.

La luz roja se asocia en animales con la dominancia sexual. También muchas hembras de primates cambian a colores rojos llamativos cuando están sexualmente receptivas. En los humanos, también puede reflejar algo de la dominancia. Por ejemplo, cuando nos enfadamos tenemos tendencia a enrojecer por el aumento del flujo sanguíneo en la cara. Incluso somos capaces de distinguir mejor las caras de personas enfadadas cuando están sobre un fondo rojo. Algo parecido nos ocurre cuando aumenta nuestro deseo sexual.

Los colores rojos también se asocian a alimentos atractivos. Muchas frutas suelen presentar colores vistosos que nos invitan a ingerirlos.

El color rojo se conecta con la excitación y con las emociones que se ve reflejado también en el cerebro.

Por otra parte, los colores también ejercen un efecto importante en el proceso emocional.

Los colores de las emociones

El color rojo se conecta con la excitación y con las emociones que se ve reflejado también en el cerebro.

El verde se asocia al sentimiento positivo, aumenta la creatividad y se asocia con la seguridad. El verde también se vincula a la relajación. Nuestro cerebro de hecho ha coexistido con el verde de la naturaleza durante miles de años. Incluso, como comento en este vídeo corto, tan solo permanecer sentado en un parque durante 2 horas a la semana mejora la salud física y mental de las personas.

El negro y amarillo como el de las abejas suelen aparecer combinados en señales de peligro. Desde el punto de vista cognitivo, las lentes amarillas aumentan el tamaño de las pupilas y mejoran la atención por ejemplo durante una lectura.

Las gafas rojas influencian el proceso afectivo visual

El uso de lentes de colores genera cambios muy significativos en la manera visual de procesar la información. Las emociones también se alteran.

Un nuevo estudio publicado hace unos días ha demostrado que la respuesta neuronal a imágenes que nos emocionan se potencia cuando se miran a través de lentes teñidas de rojo.

En el estudio participaron 31 personas, 12 hombres y 19 mujeres, la mayoría de unos 30 años de edad. Los participantes se ponían gafas con lentes de diferentes colores (rojas, amarillas, verdes, azules) mientras visionaban imágenes que les provocaban diferentes tipos de emociones. En paralelo, se medía en estas personas la actividad cardiaca, la conductancia de la piel y la actividad del cerebro con electroencefalogramas.

Las lentes de las gafas de sol que te pongas en el verano pueden ser un elemento a tener en cuenta, no solo para estar más atractivo/a sino también para que te emociones más.

La mayoría de los participantes (el 74%) preferían las lentes verdes, seguidas de las azules (52%) y rojas (48%). Las amarillas eran las menos populares (26%).

Al analizar las respuestas de los electroencefalogramas de los participantes frente a las diferentes imágenes, los investigadores del estudio llegaron a la conclusión de que las lentes rojas activan a las neuronas. Además, tienen efectos sobre la forma de procesar las imágenes a nivel cerebral.

En definitiva, las lentes de las gafas de sol que te pongas en el verano pueden ser un elemento a tener en cuenta, no solo para estar más atractivo/a sino también para que te emociones más.

Los peces también sufren el desamor.

Un amigo me confesó que se había enamorado locamente y que se encontraba rarísimo. Le contesté: “El enamoramiento es una auténtica revolución para el cerebro. A pesar de todas las canciones y derechos de imagen, el corazón pinta poco en el proceso de enamoramiento”.

El apego emocional a un compañero/a no es único de nuestra especie y existen patrones de amor romántico en otros animales, incluidos los peces. Un nuevo estudio así lo ha demostrado.

En el amor interviene un cóctel de muchas sustancias químicas

En el amor no hay un patrón único pero se sabe que intervienen numerosas regiones del cerebro y diversas sustancias químicas (neurotransmisores) que modifican el lenguaje que las neuronas tienen entre ellas. Por otra parte, es un cóctel de hormonas entre las que se incluyen las hormonas del estrés. Con el estrés se reduce la sensación de dolor y el cansancio, lo que nos permite tirarnos varias horas en la pista de baile dándolo todo sin sentirlo. También se generan cambios en los patrones de las hormonas sexuales. Estamos de “subidón”.

Por otra parte, se reduce el grado natural de desconfianza, lo que hace que el objeto de nuestro amor se convierta en lo mejor de lo mejor y la persona más maravillosa del mundo. En la parte adictiva, aumentos la motivación y el placer, y reducimos la tristeza (el mundo se vuelve de color de rosa). Estos estados se combinan con un aumento de los pensamientos obsesivos.

En definitiva, el resultado final es una mezcla de patrones similares a los que ocurren cuando tenemos una adicción, sumado a cambios de humor y sensación a veces de melancolía, combinado con momentos de alto estrés y alerta. Esta situación de alto nivel de algunas sustancias químicas del organismo puede prolongarse durante varios meses hasta un año. Posteriormente a esa etapa se suele reducir el estrés y la adicción.

El enamoramiento es una auténtica revolución para el cerebro.

El éxito posterior de la relación en el largo plazo dependerá de otros muchos factores entre las que se incluyen las habilidades sociales, la motivación y el compromiso personal.

Los peces también son afectivos

Conocer el estado de ánimo de un pez no es fácil. Sin embargo, con atención e investigación los expertos afirman que los peces también responden como lo hacen los humanos cuando se separan de su media naranja. Incluso llegan a tener melancolía y un estado anímico bajo cuando hay una ruptura.

Un estudio efectuado en la Universidad de Burdeos en Dijon (Francia) ha analizado el comportamiento de los peces cíclidos de América Central. Los cíclidos suelen ser de pequeño tamaño, con colores vistosos y se encuentran con frecuencia en las peceras y los acuarios. Para el estudio utilizaron un test cognitivo, observando que cuando las hembras de los cíclidos han perdido a su pareja se vuelven tristes y melancólicas y adoptan una actitud más pesimista. Esto indicaría que, según palabras del investigador François-Xavier Dechaume-Moncharmont “las orientaciones emocionales no son tan irracionales. El amor no es tan irracional”.

Las hembras demostraron que tenían sus preferencias respecto a un macho.

Las hembras eligen

En una primera parte del estudio analizaron si las hembras tenían alguna preferencia por un macho en particular. Para ello, colocaron las hembras en una pecera transparente y en otra adyacente iban colocando machos. Las hembras demostraron que tenían sus preferencias respecto a un macho elegido al que cortejaban a través de la pared que los separaba.

La elección del macho también determinaba su comportamiento posterior que afectaba a su fertilidad. Cuando las hembras se emparejaban con el macho de su elección ponían antes los huevos y eran mejores cuidadores de los huevos frente a las hembras que se emparejaban con el macho impuesto que ellas no habían elegido.

Posteriormente, hicieron otro ensayo en el que modificaron los recipientes en los que habitualmente iban a buscar la comida. Con los nuevos recipientes que tenían una pequeña compuerta y por lo tanto de acceso más difícil, los peces que habían sido separados de sus parejas elegidas y estaban con el compañero equivocado no se esforzaban por intentar abrir la compuerta. Sin embargo, los que estaban con la pareja elegida intentaban con más ímpetu abrir la compuerta empujándola o con la boca. Según comenta la investigadora Chloé Laubu, “este ejemplo sería una buena analogía sobre el estado de ánimo que nos hace ver el vaso medio lleno o medio vacío”.

El amor es universal

Los científicos concluyeron que si bien las relaciones humanas son particularmente complejas no hay una razón a priori para pensar que no haya un apego emocional entre especies no-humanas. Estos peces de colores serían un bello ejemplo de esta afirmación.

El enamoramiento me estresa.

Un amigo me comentó que estaba locamente enamorado hacía 2 meses y se sentía muy raro… como agotado y eufórico… Le contesté: «El enamoramiento apasionado genera una revolución química en el organismo. El cerebro es el principal afectado. Es un estado pasajero. Si fuera permanente, es probable que el organismo no lo resistiría». En este vídeo corto lo comento.    

¿Quiénes son tus verdaderos amigos?

Los humanos no hacemos amigos al azar, sino siguiendo patrones parecidos a los nuestros, tanto por el físico, la edad o el género. ¿Elegimos también nuestros amigos próximos de acuerdo a su forma de percibir e interpretar el mundo? Un nuevo estudio científico nos da la respuesta.

La elección de las amistades

“Dime con quién andas y te diré quién eres”. La noción de que las personas tienden a parecerse a sus amigos es de sobra conocida. Las estadísticas demuestras que tenemos tendencia a elegir nuestros amigos por su edad, género, etnia y categoría demográfica. Esta tendencia se denomina “homofilia” e incluso se reproduce en los contactos que elegimos en redes sociales. Algunos expertos sugieren que la homofilia es un principio ancestral de organización social, la más frecuente y más duradera.

Este principio tiene una base histórica. En el transcurso de nuestra evolución de cazadores-recolectores las tendencias de conducta cooperativa se hacía en base a similitudes incluso en el peso, la altura y la fortaleza física.

Predecir los vínculos amistosos

Partiendo de la hipótesis de que las amistades son sorprendentemente similares en la forma de percibir, interpretar y reaccionar en el ambiente, entonces es posible que las afinidades se extiendan a la forma de funcionar en la actividad de sus cerebros.

Para responder a esta pregunta, una investigación reciente efectuada por científicos de EE.UU. En la investigación participaron estudiantes pos-graduados. Primero, se determinaron mediante una encuesta los lazos de amistad entre ellos.

De acuerdo a las respuestas obtenidas, eligieron un grupo de 42 voluntarios a los que les hicieron visionar vídeos de música, ciencia, política, comedia, etc. mientras se registraba la actividad del cerebro mediante resonancia magnética.

Los resultados demostraron que la forma de respuesta neuronal de diversas regiones del cerebro era similar entre las personas con vínculos afectivos. Las similitudes en esta actividad se reducían en personas que no tenían una amistad, y era muy diferente entre personas que apenas se conocían.

Los datos eran tan significativos que los investigadores podían predecir incluso quiénes mantenían un  lazo amistoso fuerte únicamente a través del análisis de las imágenes cerebrales.

Los investigadores concluyen que somos excepcionalmente similares a nuestros amigos en la manera en la que percibimos nuestro entorno, y esta percepción influencia la atracción entre personas.

¿Y qué pasa con mis amistades?

Seguramente, al igual que yo, os habéis hecho esa reflexión pensando en vuestros amigos. En mi caso, son de muchas nacionalidades, géneros y edades variadas, como seguramente también os pasará a algunos de vosotros/as. Lo que seguramente nunca sabremos es si nuestra forma cognitiva de funcionar “neuronalmente” es similar. ¿Será factible también determinar los cerebros que son de “mente abierta” como el mío?

Mi dolor se atenúa cuando otros empatizan

La empatía de las personas cuando el prójimo está sufriendo algún dolor es bien conocida. ¿No sentís dolor al contemplar la extracción del diente del dibujo? 🙁

Tan solo con ver a una persona que se fractura un miembro por una caída hay muchas otras personas sanas que sienten dolor como si fuera en sus propias carnes. Según el grado de empatía, hay personas que ni siquiera son capaces de escuchar una descripción de una operación del cirujano sin sentir malestar y que se les ponga mal cuerpo.

Pero ¿Influye también en un individuo que los demás con su dolor? Un estudio efectuado por investigadores de Lyon (Francia) ha demostrado que hay una importante influencia en el dolor según el comportamiento de los demás.

A mayor grado de empatía, menos dolor siento

En el estudio, un grupo de actores emularon los sentimientos de empatía, indiferencia o neutros frente al dolor de alguien.

A continuación, se analizaron  los cambios subjetivos en el dolor y el ritmo cardiaco en 30 personas que padecían dolor.

Cuando los comentarios eran de empatía, se atenuaba la sensación de dolor. Sin embargo, cuando los comentarios no eran empáticos, se observaba un aumento del ritmo cardiaco en las personas con dolores, como si ese dolor se hubiera intensificado.

Estos resultados indican que la empatía de los demás con el dolor propio alivia la sensación dolorosa. Por el contrario, la no empatía produce un sentimiento de culpa o irritación y rabia que hace incrementar el dolor.

Lo más curioso es que esos sentimientos eran totalmente subjetivos, ya que no había ningún factor externo que pudiera aumentar o disminuir la sensación dolorosa.

Es probable que se necesiten menos analgésicos para aliviar un dolor cuando nuestro entorno social es afectivo y empático.

 

El diálogo entre el intestino materno y el cerebro del feto

Nuevos hallazgos científicos demuestran que algunos tipos de bacterias del intestino materno se relacionan con el posible desarrollo de autismo en la descendencia

En busca del vínculo infección materna durante el embarazo con autismo en la descendencia

Algunos estudios experimentales en animales y humanos han demostrado que si una madre tiene una infección por ciertos tipos de virus durante el embarazo, hay mayor riesgo de que la descendencia desarrolle autismo y otras enfermedades del cerebro asociadas con la conducta. En el esquema publicado por los investigadores ML Estes y AK McAllister, del Centro de Neurociencias de la Universidad de California que aquí reproduzco se indica someramente cómo sería el proceso.

En particular, existe un modelo de ratón al que se inyecta una molécula sintética que emula una infección viral, lo que provoca en ratonas preñadas una respuesta inmune para defenderse contra la infección. Ello induce en la descendencia dos malformaciones identificadas en el cerebro: conducta atípica (repetitiva) en zonas de la corteza del cerebro, y conducta social atípica de otras zonas de la corteza cerebral y la región del estriado.

 

Infección de la madre asociada a bacterias del intestino

Ahora se ha demostrado en esta investigación que existen bacterias específicas en el intestino materno durante el embarazo que estarían relacionadas con el riesgo de autismo en la descendencia.  Los investigadores demostraron que hay un tipo de bacteria comúnmente residente en el intestino, denominada bacteria filamentosa segmentada, que estaría asociada con la reacción inmunológica de la madre durante la infección viral.

Es más, cuando se administraban antibióticos a la madre gestante que reducían la población de esta bacteria intestinal, se observaba que la descendencia tenía menos riesgos de desarrollar autismo.

¿Intestino de la madre saludable para evitar riesgos en el feto?

Aunque todavía está por confirmar, se sabe que las infecciones durante los primeros seis meses de embarazo en las personas aumentan el riesgo de malformaciones del cerebro del feto, y en zonas afectadas en autismo.

De confirmarse, se podrían considerar estrategias para reducir el riesgo de infecciones durante el embarazo a través del control de las bacterias del intestino, simplemente con dietas controladas, prebióticos y probióticos (es decir, alimentos que ayudan a mantener la flora intestinal).

La investigación neurocientífica futura nos dará las claves de estos prometedores tratamientos.

Déjame olerte y te diré si somos compatibles

Sin usar perfumes, por el olor determinamos la persona que más atractiva nos resulta, sin ni siquiera conocerla. El olor nos permite saber si la persona es “química y genéticamente compatible”.

El olfato es una de las formas de comunicación más importantes en los animales. Si bien históricamente se pensaba que el olfato era más limitado en los humanos, la investigación científica ha demostrado que los humanos tienen también una alta sensibilidad olfativa, de tal manera que los olores pueden influenciar nuestra fisiología y nuestro comportamiento, incluyendo nuestro éxito en la atracción sexual. Sin embargo, cada persona selecciona el olor que más le atrae sexualmente de manera muy diferente, lo cual parece estar basado en factores de selección genética (elegir los “mejores genes” para nuestros retoños), incluyendo la compatibilidad del sistema inmune (elegir los sistemas inmunes más compatibles para que nuestros descendientes se defiendan mejor frente a riesgos de enfermedades). ¡Y todo ello por el olfato!

Ellas dan más importancia al olor para seleccionar su pareja

Algunos estudios se han basado en experimentos en los cuales se pedía a los participantes de ambos sexos que olieran las camisetas del sexo opuesto que habían usado para dormir las dos noches anteriores. A continuación, tenían que ponerles un valor, de acuerdo a tres criterios: placentero, intenso y sensual. Los resultados demostraron que ellas daban más valor a estos criterios a la hora de sentir atracción por la pareja opuesta, junto con la simetría bilateral más perfecta (es decir, el mayor atractivo físico masculino que se correlaciona con mejores genes). Además, la atracción olfativa exitosa y el apetito sexual se acentuaba en las mujeres durante la fase de ovulación (cuando la mujer es más fértil y presenta mayor sensibilidad a los olores), y en aquellas que no utilizaban métodos contraceptivos, indicativo del que las distintas fases del ciclo menstrual también influencian la atracción al sexo masculino. Las mujeres también elegían por el olfato a los hombres más dominantes, incluso sin llegar a verlos físicamente.

Sin embargo, ellos no dan más importancia al olor femenino que al aspecto físico de su pareja. En otras palabras, parece que para ellos el olor en la selección de pareja es menos significativo que en ellas.

Olores y feromonas para detectar el estado de salud de nuestra pareja

Las pistas químicas del olfato no están basadas únicamente en el olor que una persona exhale, sino también en las feromonas que ésta produce. Las feromonas son sustancias químicas que producimos en nuestro organismo pero, a diferencia de las hormonas, se liberan al ambiente exterior y, cuando son captadas por otras personas, pueden producir cambios en el comportamiento del receptor, sin afectar el comportamiento de la persona que las produce.

Gracias a todas estas sustancias volátiles, nuestros sistemas olfatorios nos revelan si una persona tiene una composición en su sistema inmune que sea robusto (lo que permite mejor adaptación a los riesgos de enfermar) así como si ese sistema inmune es compatible con el nuestro para generar una progenie saludable. Además de “oler la inmunocompatilidad”, el olfato en mujeres parece más capaz de saber si el olor de la pareja elegida está mejor adaptada socialmente y su grado de capacidad reproductiva.

El olor del cortisol, el favorito entre ellas

La preferencia olfativa por un tipo particular masculino mediante el olor de su camiseta usada de pijama coincide con la mayor concentración de cortisol encontrada en la saliva de ellos, mientras que otros “clásicos” como la hormona sexual testosterona no parecía influir. El cortisol es sin embargo una hormona que aumenta su producción en situaciones de estrés, y contribuye a deprimir nuestro sistema inmune. ¿Paradójico? En realidad, la explicación sería que al deprimir tus defensas contribuyes a mejorar la producción de esperma de mejor calidad, ya que los espermatozoides son más susceptibles a ser “atacados” por el sistema inmune.

¿Y qué hay de los perfumes y colonias?

Paradójicamente, no he encontrado estudios científicos concluyentes respecto a si algún tipo de esencia usada en los perfumes podría contribuir a nuestra atracción sexual por el olfato. Mientras tanto, mejor fiarnos de lo que nuestras feromonas nos dicen al respecto.

A los hombres les cuesta esfuerzo hacer varias cosas a la vez

El cerebro multitarea es femenino

A los hombres les cuesta esfuerzo hacer varias cosas a la vez. Todos hemos comprobado cómo las mujeres en muchas ocasiones son capaces de hablar por teléfono mientras hacen la cena o están trabajando en el ordenador. Sin embargo, en general, a los hombres les cuesta más esfuerzo hacer varias cosas a la vez.

Hasta ahora los científicos no se habían puesto de acuerdo sobre si esto tenía algo que ver con la estructura cerebral. Ahora, un estudio efectuado en una Universidad de Moscú ha demostrado que el cerebro multitarea es específicamente femenino.

El cerebro masculino necesita más esfuerzo y tiempo para cambiar de tarea

Con independencia de la edad o del sexo, cambiar de tarea precisa la activación de ciertas áreas cerebrales, más concretamente la corteza dorsolateral prefontral, los lóbulos parietales y el giro occipital inferior.

De acuerdo a estos investigadores rusos, el cerebro de los hombres es más lento y menos eficaz para cambiar de tarea. Ello es debido a que mientras que las mujeres son capaces pueden hacer varias tareas sin activar zonas adicionales del cerebro, en el caso de los hombres, la actividad del cerebro masculino precisa un aumento en la actividad de  la corteza dorsolateral prefrontal.

¿Cuestión de nuestra evolución?

Los investigadores comentan que quizás de manera tradicional en nuestros antepasados las mujeres eran más hábiles trabajando en muchas tareas a la vez con el cuidado del hogar y la descendencia, pero no hay pruebas sólidas que lo confirmen. En cualquier caso, el estudio demuestra que las mujeres entre 20 y 50 años requieren menos tiempo y esfuerzo para cambiar de tarea. A partir de los 50, la tendencia parece igualarse entre hombres y mujeres. Sin embargo, estas diferencias no pueden observarse de manera cotidiana, sino en situaciones especiales de estrés o críticas que requieran ser un multitarea rápido y eficaz.

Hormonas sexuales y cerebro

Hormonas sexuales y cerebro.

Hormonas sexuales y cerebro. Las hormonas sexuales actúan en muchos procesos relacionados con el cerebro, que influyen su funcionamiento y la protección de las neuronas. Como se comenta en esta revisión científica, las hormonas sexuales influyen por ejemplo en el humor y las emociones, la función cognitiva, la coordinación motora, el dolor y la sensibilidad a los opiáceos. Además, las hormonas masculinas y femeninas no ejercen siempre los mismos efectos, y tampoco afectan a todas las regiones del cerebro de la misma manera, por lo que en el futuro el resultado de esta investigación nos podrá desvelar la diversidad de acciones de las funciones cerebrales de manera específica para cada sexo.

Algunos científicos que trabajan sobre cómo se desarrolla el cerebro, como el neurocientífico español Óscar Marín, director del Centro de Trastornos del Neurodesarrollo (King’s College, Londres) comenta que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes por ejemplo en el tamaño de algunas regiones cerebrales como el hipotálamo y la amígdala. Ello puede explicar que nos podamos comportar de manera diferente ante una situación desde una base biológica.

Sigamos disfrutando de nuestras diferencias.

¿Tu pareja desconecta cuando hablas?

Como mujer, ¿nunca te ha pasado que tienes la sensación de que no te están escuchando? Si tu pareja desconecta cuando hablas y parece que no te escucha puede que sea culpa del agotamiento de su cerebro. En particular, la voz femenina es bastante compleja en tonalidades y timbre lo que puede provocar en el cerebro un momentáneo “colapso”.

La voz femenina es más compleja que la masculina

La mayor complejidad de la voz femenina frente a la masculina se debe a diferencias en el tamaño y forma de las cuerdas vocales y la laringe (la zona de la garganta). Además, las mujeres tienen una melodía natural más alta en la voz.  Esto provoca que el rango de frecuencias de sonidos sea más complejo que en los hombres.

Cuando un hombre oye la voz de la mujer se activa una zona del cerebro que analiza los diferentes sonidos para “leer” la voz y determinar la audición. En contrapartida, cuando el cerebro escucha una voz masculina se activa una zona diferente del cerebro distinta.

¿Por qué las voces de las alucinaciones suelen ser masculinas?

Cuando se oyen voces en la cabeza suelen ser voces masculinas. Los expertos creen que estas alucinaciones auditivas se generan por una actividad espontánea del cerebro, creando una percepción falsa de voces.

La razón por la cual esas voces “fantasma” son a menudo masculinas se explicaría por la complejidad mayor en la voz femenina. Si el cerebro tuviera que generar una alucinación auditiva femenina requeriría un trabajo cerebral mucho más complejo.

El cerebro masculino no parece estar optimizado para escuchar la voz femenina

Como mujer, seguramente te habrá pasado alguna vez notar que tu interlocutor masculino no está escuchándote. Como si de repente en algún momento de la conversación hubiera desconectado y tan solo quedara de su interés una mirada inexpresiva.

No te sorprendas. Algunas investigaciones indican que el hecho de la diferente activación del cerebro dependiendo de la voz. En el caso de la voz de la mujer, las regiones activadas en el cerebro para poder procesar la voz y la información requiere el reclutamiento de un mayor número de áreas cerebrales. Además, la mayor complejidad de la voz femenina provoca que sea más complicado descifrar la información.

Por consiguiente, conviene tener este aspecto en cuenta para no generar frustración. Yo personalmente suelo a veces repetir la misma información varias veces en días distintos para asegurarme de que el cerebro de mi interlocutor lo ha registrado en su memoria. Por otra parte, procuro que mis intervenciones no duren más de 15 minutos dejando pausas de descanso para ayudar a los demás a “refrescar” su cerebro.

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¡Exito!

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