A casi todo el mundo le gusta escuchar algún tipo de música. Los más melómanos entre los que me incluyo, se deleitan con un sinfín de estilos desde ópera, clásica, rock, pop, reggae, trap, bossa nova, techno, tropical house, indie, funky, salsa cubana, moombahton, blues o jazz según el momento del día.

Además de acompañar, la música puede ser una aliada fundamental del cerebro. Los estudios científicos demuestran que la práctica musical (cantar o lanzarse a tocar un instrumento) incluso en la tercera edad puede mejorar la salud mental.

Beneficios de la música para la memoria.

La musicoterapia está adquiriendo un auge importante en la terapia de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Numerosos estudios científicos parecen concluir que hay importantes beneficiosos frente a los síntomas de esta enfermedad.

Seguramente muchos de nosotros habremos visto extasiados vídeos de personas con alzhéimer que recuperan milagrosamente la vitalidad y la memoria cuando se ponen a cantar o a tararear. Uno de los vídeos más enternecedores es el del cantante con alzhéimer avanzado que sin embargo recordaba perfectamente todas las canciones de sus actuaciones.

Numerosos trabajos científicos concluyen que la musicoterapia es beneficiosa frente a problemas de atención, memoria y lenguaje en personas que padecen alzhéimer. También parece reducir la depresión y la ansiedad.

Sin embargo, estos efectos son evidentes en el corto plazo, mientras que en el largo plazo los beneficios se reducen. Es decir, que la música es beneficiosa pero no curativa.

Tocar un instrumento musical

En un artículo anterior publicado en El HuffPost se comentaba que aprender a tocar un instrumento musical mejora la rapidez mental y la capacidad de aprendizaje. Ello se explica porque la combinación de la actividad auditiva, táctil y sensorial, la lógica, la analítica y el movimiento al seguir el ritmo de la música genera en el cerebro el trabajo sincronizado de distintas regiones cerebrales. Es como llegar al cerebro al gimnasio para “sacar músculo cognitivo”.

En los más pequeños, la música puede fomentar el aprendizaje y la atención. Un estudio efectuado en China en preescolares que aprendieron a tocar el piano demostró que el cociente intelectual aumentaba de manera más significativa que en aquellos que no habían seguido clases de piano.

La práctica musical estimula la función cognitiva

Un nuevo estudio efectuado por investigadores de la Universidad de Granada ha analizado un amplio número de publicaciones sobre los beneficios de la musicoterapia en el cerebro. Tras el análisis, los investigadores han concluido que los beneficios de la práctica musical (cantar o tocar un instrumento) son visibles en la percepción auditiva y en las funciones cerebrales en general. Entre otros, señalan la percepción, el lenguaje y la capacidad de atención. Además, protegen al cerebro del deterioro asociado que ocurre al envejecer.

La música mejora la percepción de uno mismo.

Otros estudios indican que la música es además una herramienta ideal para aliviar los síntomas de angustia y ansiedad. Hay algunas anécdotas que comentan que “la música devuelve a las personas a sí mismas”. Los resultados científicos coinciden en que la musicoterapia contribuye a una mejor percepción de uno mismo, y a una mayor sensación de bienestar.

En definitiva, la música es un antídoto para la vejez del intelecto y mejora las emociones. ¡Pon música en tu vida a cualquier edad!

Este artículo fue publicado en el huffington post.

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¡Exito!

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