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Tras una parada cardiorrespiratoria la actividad cerebral todavía persiste unos minutos. Más aún, tras el aparente cese de la función cerebral en un registro de electroencefalograma, todavía perdura cierta actividad neuronal. Una investigación reciente ha profundizado en estos sorprendentes hallazgos.

El cerebro es muy sensible a la falta de oxígeno

El cerebro consume mucho oxígeno. En consecuencia, es el órgano más vulnerable a la falta de oxígeno y a la isquemia. La isquemia es una lesión que resulta de un descenso en el transporte de oxígeno por la sangre producida por una obstrucción de los vasos sanguíneos. Cuando se produce una isquemia cerebral, la emergencia fundamental es restablecer la circulación sanguínea lo antes posible, para que la falta de oxígeno y la muerte de neuronas sea la menor posible.

Cuando se produce una parada cardiorrespiratoria (dejamos de respirar y el corazón deja de funcionar), el cerebro cesa su actividad de manera irreversible en menos de diez minutos. El fallecimiento irreversible del organismo se establece en un rango entre 2 y 10 minutos desde que la sangre deja de circular. Sin embargo, aún se desconocen muchos de los aspectos que le ocurren a las neuronas del cerebro en ese intervalo de tiempo anterior al cese completo de la actividad cerebral.

Algunos datos indican que las neuronas de la parte de la corteza (la parte anterior del cerebro) pueden permanecer activas durante unos minutos incluso tras una isquemia severa, lo cual podría ser de gran relevancia en una posible resurrección cerebral.

Entre otros, conocer mejor cuánto tiempo y de qué manera sobreviven las neuronas en situaciones de falta de oxígeno podría ayudar:

  • A encontrar las mejoras estrategias para reestablecer la circulación sanguínea;
  • Conocer las condiciones óptimas para la donación de órganos.

Sobrevivir a la isquemia cerebral

Una reciente investigación conjunta entre laboratorios de Berlín y de diversos centros de EE.UU ha investigado el proceso patológico que se produce en siete pacientes con isquemia y falta de oxígeno en el cerebro como resultado de aneurisma, infarto cerebral agudo o traumatismo craneoencefálico.

En el estudio se efectuaron registros de la actividad de las neuronas en estas personas con un daño irreversible en el cerebro a las que se había cesado la ventilación asistida.

Los resultados demostraron que las neuronas en la zona afectada por la falta de oxígeno cesan la comunicación entre ellas en un esfuerzo por “ahorrar” la energía metabólica. Posteriormente, si la falta de oxígeno persiste unos minutos, las neuronas reanudan una cierta actividad (denominada despolarización dispersal) que puede continuarse durante un cierto periodo de tiempo. Si la falta de oxígeno persiste se entra en una situación crítica.

Curiosamente, en ese periodo de tiempo antes de la fase crítica los daños neuronales no son irreversibles hasta que esta despolarización persiste y se produce la muerte de las neuronas.

Sin embargo, todavía no se ha definido de manera concreta el periodo de tiempo que debe transcurrir entre la despolarización extendida y la muerte neuronal que es en tiempo mayor del que se había considerado con anterioridad a este estudio.

Por consiguiente, parece que las neuronas mantienen una supervivencia aún en ausencia de oxígeno durante un lapso de tiempo bastante elevado incluso cuando los registros del electroencefalograma no den señales de actividad cerebral y el corazón se haya parado de manera irreversible.

¿Se podrán resucitar las neuronas incluso después de que la actividad cerebral haya cesado en el registro del electroencefalograma? La investigación futura quizás nos dé soluciones a la “vida neuronal después de la vida cardiaca”.

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¡Exito!

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