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La confianza entre las personas está en la base de cualquier estructura social. Es imprescindible en las relaciones afectivas, políticas y económicas. Confiar en nuestros socios, nuestra pareja, nuestros amigos, nuestros dirigentes es necesario para nuestro bienestar, y la desconfianza aniquila las relaciones de cualquier índole.

Mejorar la confianza en los demás con un spray nasal

La oxitocina es una hormona que actúa en el cerebro, y se considera uno de los moduladores químicos más importantes en la conducta social, relacionados con el apego y el afecto.

Se ha demostrado científicamente que la administración nasal de esta hormona con un spray aumenta la confianza entre las personas y, por consiguiente, mejora las interacciones sociales exitosas. Además, la oxitocina parece afectar específicamente la predisposición a aceptar riesgos sociales que tienen que ver con las interacciones interpersonales. En otras palabras, aumentamos a priori la confianza con desconocidos, e incluso los recordamos más y mejor.

Otros estudios han demostrado que la inhalación de oxitocina también mejora la interpretación de emociones complejas cuando nos cuesta describir lo que sentimos. Sería el equivalente a decir que “nos entienden en lo que sentimos sin tener que dar muchas explicaciones”.

Una dosis única de oxitocina para la comunicación social

Las investigaciones indican que tan solo una dosis de oxitocina intranasal aumenta la empatía emocional, la cooperación entre las personas y a sentirnos más halagados y en confianza desde la primera toma de contacto.

Incluso podría mejorar nuestra visión de experiencias traumáticas y nuestra aversión natural por enemigos de guerra. En este sentido, un estudio efectuado conjuntamente por universidades israelíes, americanas e inglesas efectuado en israelíes que presentaban secuelas dolorosas tras el conflicto Israel-Palestina demostró que la oxitocina mejoraba su empatía hacia el sufrimiento Palestino, haciéndolos más empáticos al dolor del enemigo.

Una única inhalación de esta hormona parece también influenciar la percepción social y emocional en personas que sufren anorexia nerviosa, una enfermedad de origen neurótico que se caracteriza por una visión distorsionada de la percepción de uno mismo, y cursa con desórdenes alimentarios, rechazo a la comida, vómitos inducidos y adelgazamiento. Estas personas suelen tener además alterados sus circuitos emocionales asociados con la interacción social, con tendencia al aislamiento.

Algo parecido ocurriría en el caso de los autistas, personas con un trastorno psicológico desde la infancia que cursa con una pérdida de contacto con la realidad exterior, mientras se cierran en su propio mundo interior. En este caso, la oxitocina intranasal mejora el compañerismo, la confianza y mejoran en definitiva su comportamiento social.

En conclusión, la oxitocina parece ser una fórmula milagrosa para resolver conflictos sociales aparentemente insalvables. Mejorar las relaciones sociales y nuestra confianza en los demás es muy saludable. No obstante, puede ser también un arma de doble filo en el caso de que realmente necesitemos desconfiar para protegernos de un riesgo real. ¿Se imaginan el poder de persuasión de alguien con fines malvados que nos haga respirar un spray de oxitocina contra nuestra voluntad?

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¡Exito!

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