Fuerteventura es una isla carismática con una historia muy especial. Sus pobladores han tenido que ingeniárselas para sobrevivir a las peores inclemencias del tiempo y sobre todo a un gran hándicap: La escasez de agua.

Aún así, han sabido preservar e incluso recuperar semillas, cereales y legumbres de origen ancestral que crecen en lugares de secano con un escaso acceso al agua.

He tenido la ocasión de participar en el IV Potaje Científico de La Oliva, evento que reúne agricultores, gastrónomos, nutricionistas y científicos. He tenido el privilegio de conocer a personas que desarrollan una tradición artesanal para preparar sus panes, mermeladas, zumos, vinos y legumbres de manera magistral.

He quedado maravillada. ¡Vivan los majoreros!

El Señor de la foto es Antonio, de 92 años, que cultiva sus propias lentejas y fabrica su propio vino.

 

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¡Exito!

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