En la foto: Vicente Ramos (1971) con la camiseta del Real Madrid.
Foto: Jacinto Maíllo
DALE VIDA A TU CEREBRO …por Vicente Ramos

Os presento el libro DALE VIDA A TU CEREBRO, escrito por mi amiga y ex jugadora de baloncesto Raquel Marín, quien además es hermana de la jugadora internacional Pilar Marín

Raquel Marín es una prestigiosa neurofisióloga, catedrática de fisiología en la Universidad de la Laguna, a quien he reencontrado tras muchos años de haber salido ambos de las canchas y haber acometido nuestras carreras profesionales lejos del basket.

Debo reconocer que su lectura me ha enganchado de tal forma, recordad que soy de Ciencias, que he dejado el libro de José Ramón Recuero temporalmente aparcado en la mesilla hasta que «digiera» los nuevos conceptos que la autora nos presenta en su libro. Rompe en él una serie de mitos bastante extendidos entre los ciudadanos de a pie, como el típico «no usamos más que una fracción de nuestro cerebro». Pues nos equivocamos, lo usamos al 100 % de nuestra capacidad. Tras algunas descripciones relativas a la anatomía del mismo -es en su mayoría grasa estructural y funcional y agua- nos descubre que tras muchos millones de años de evolución en tan sólo medio millón de años y como consecuencia del descubrimiento del fuego por los homínidos y de sus asentamientos en zonas costeras y nutrirse de la proteína del pescado además de la difícil de obtener proteína de los animales que cazaba, nuestro cerebro creció rápidamente, particularmente en el lóbulo frontal que es el encargado de gestionar las funciones no relacionadas con la supervivencia, sino de la creatividad, del comportamiento, de lo abstracto, de las ensoñaciones, etc. De modo que la parte frontal del cerebro nos «humanizó».

Estudios recientes realizados en Alemania y Francia desvelan que en los últimos 100 años el cerebro ha aumentado unos 70 gramos de media sobre los 1.500 que pesa y en los niños se desarrolla en la actualidad una año antes que hace esos 100 años, lo que conduce a pensar que la mejora de nuestra nutrición en el último siglo ha sido evidente.
No obstante se puede mejorar mucho.
Estos antecedentes conducen a la extraordinaria importancia de los ácidos grasos poliinsaturados más conocidos como Omega-3 y Omega-6 que desarrolla y explica en profundidad con un lenguaje fácilmente comprensible para el lector no versado en la materia. Y nos muestra cual es la proporción entre ellos en una dieta recomendable, cosa que no se cumple normalmente. Las desproporciones actuales en la dieta occidental, si bien la mediterránea es muy buena, es uno de los desencadenantes del deterioro cognitivo progresivo observado en el envejecimiento.
Como todos sabemos, nuestras células se regeneran constantemente y las neuronas no iban a ser menos. Nos conduce en su texto hacia una comprensión de como una alimentación determinada dirigida hacia ese objetivo hace que nuestro cerebro no envejezca a la misma velocidad que otros órganos y nos permita mantener una lucidez y agilidad mental hasta avanzadas edades.
Así pues nos enseña como el intestino ha sido denominado en neurociencia el segundo cerebro a causa de la importancia de como nutre al primero y principal. Es por ello su principal aliado.
Por tanto nuestra forma de nutrirnos influye enormemente en nuestra memoria y una ingesta excesiva de calorías termina empeorándola.
A continuación me descubrió la importancia de la microbiota intestinal. Esta cambia en función de la ingestión de unos u otros nutrientes, con la aplicación de alguna dieta, con la asimilación de fármacos y también con el envejecimiento. Todas esas diversas disbiosis o modificaciones de la flora intestinal también conducen a variaciones en nuestro funcionamiento cerebral.
A continuación pasa revista a algunas dietas y cuando entra a preguntarnos cual es de nuestros hábitos el más beneficioso entre hacer sudokus, escribir con la mano contraria a la más diestra, la lectura constante, comer pescado o hacer ejercicio, resulta, y no es porque ambos seamos ex deportistas, que el ejercicio físico es lo más beneficioso, por lo que incide en algunas recomendaciones para realizarlo.
Pasa revista luego a los alimentos más neurosaludables y finaliza con algunas recetas muy interesantes para el objetivo del libro; nutrir adecuadamente nuestro cerebro en consonancia con todo el organismo. Esto se debe a que la autora es una gran gastrónoma y se confiesa «cocinilla», por lo que ha desarrollado bajo su propia experiencia las citadas recetas.
Debo deciros que soy un amante de la físico-química de la nutrición, tengo muchos libros acerca de dietas y este libro que hoy os presento no es uno más de los muchos que se escriben, – recuerdo uno muy vendido escrito por el jefe de personal de una multinacional que tuvo mucho éxito – sino que tiene una orientación científica escrito en un lenguaje muy comprensible que me ha añadido luz y me ha abierto campo para seguir adentrándome en este campo.
Otra cosa nueva para mi ha sido descubrir el conectoma, imagen cerebral particular de cada individuo, no hay dos iguales, que muestra las conexiones entre diferentes bloques de neuronas interactuando en el cerebro.
La he escuchado en una conferencia hablar acerca de que se están llevando a cabo ensayos, experimentales todavía, para transferir memoria y conocimiento sin el esfuerzo preciso de estudiar o aprender y también de inducir comportamientos durante el sueño mediante la activación de algún sentido.
De modo que a cuidarse todos en la nutrición y no evolucionemos hacia el Homo Obesicus

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¡Exito!

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