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El cerebro crea la realidad a su manera.

Las personas creemos firmemente en nuestra realidad, si bien es algo cambiante y expuesto a una gran cantidad de estímulos, percepciones y emociones distintos. Además, la evocación de los recuerdos de la memoria está también sujeta a modificaciones de acuerdo al estado emocional e incluso al número de eventos simultáneos que forjaron ese recuerdo. De hecho, cuantos más acontecimientos sucedieron durante la generación de ese aspecto de la memoria, es más probable que nuestro recuerdo no se parezca demasiado a lo que realmente ocurrió.

El cerebro se “inventa” la realidad a partir de las herramientas con las que cuenta.

¿Qué es la realidad en la mente?

Según los especialistas, la conciencia es la que nos mantiene vivos y apegados a una realidad particular. La conciencia tiene diversas facetas desde la percepción de nuestro cuerpo y de los órganos internos, de uno mismo y del mundo en el que vivimos. Sin embargo, la conciencia se forja de acuerdo a la actividad cerebral, a partir de un sinfín de estímulos que el cerebro procesa y para la que genera predicciones en base a la experiencia previa. Por consiguiente, la conciencia es relativa.

En otras palabras, a partir de unas pinceladas preliminares sin entrar en los detalles precisos el cerebro se inventa el resto de la historia.

Ello ns prmite por ejeplo ler esta frse anque le faltn letrs.

¡El cerebro no es del todo fidedigno para reproducir la realidad!

Previsualizar una actividad es para el cerebro como si ya estuvieras haciéndola

El cerebro se utiliza para casi todo : sensaciones, apetito, digestión respiración, temperatura corporal, movimiento, memoria, aprendizaje, lenguaje, conciencia, atención, voluntad, motivación, comportamiento, habilidades sociales, capacidad de comunicación, abstracción, creatividad, estado anímico, voluntad y la regulación de las emociones y sensaciones.

Con esta ferviente actividad es evidente que consume una altísima cantidad de energía y oxígeno, por lo que procura también ser “metabólicamente ahorrativo” a la hora de generar nuevos pensamientos que almacenar. Por ello, frente a experiencias similares que la mente cree reconocer, utiliza parte de lo que ya había generado previamente para crear (recrear) la nueva decisión o conclusión.

Esta es una de las razones por las cuales, por ejemplo, una persona puede caernos bien de entrada sin que haya tenido créditos para ello por el mero hecho de parecerse físicamente a otra persona que en una experiencia previa nos causó alguna buena experiencia.

De hecho, con tan solo previsualizar una tarea concreta, el cerebro puede modificarse anatómicamente como si realmente estuviera ejecutando la tarea. Un ejemplo de esta fantástica capacidad se basa en los experimentos efectuados en personas en las simplemente imaginando que estaban tocando el piano se observaba en el cerebro una actividad similar que cuando el pianista lo está tocando realmente.

¿Vivimos en la ficción?

Según la investigación neurocientífica, la mente humana genera unos 60.000-70.000 pensamientos al día. Cuando comento este hecho a algunas personas, suelen afirman que no les extraña. “No paro de pensar. Incluso cuando quiero dejar la mente en blanco, sigo pensando”.

Sin embargo, tan solo somos conscientes de alrededor de un 25% de los pensamientos que generamos. Personalmente, este hecho me resulta me particularmente curioso cuando pienso la cantidad de energía que las neuronas del cerebro deben gastar para alimentar el inconsciente.

Teniendo en cuenta que tan solo por existir nuestro cerebro gasta cerca de 600 kcal al día, ¿Cuánto gastamos en pensamientos que no repercuten en nada concreto? ¿En estímulos neuronales que ni siquiera llegan a ser conscientes es nuestra existencia? Resulta realmente fascinante imaginar la cantidad de kilocalorías que se dedican a tareas en apariencia inservibles.

Libertad de pensamiento… ¿Realidad o ficción?

Algunos investigadores que han marcado historia en la neurociencia, como la neurocientífica Rita Levi Montalcini (Premio Nobel 1986) afirman que las emociones son uno de los motores cerebrales fundamentales, son el sistema más complejo que alberga el cerebro y predomina en nuestra existencia.

Hasta el punto de que las emociones positivas, la sensación de bienestar y felicidad viene directamente ligado al bagaje de personas que fomentan nuestra felicidad. Este aspecto es tan importante que se calcula que el riesgo de mortalidad aumenta en un 20% en personas que se declaran infelices frente a aquellas que se consideran felices.

Ante estas premisas, – el cerebro en su forma de percibir y hacer de ello la realidad junto con la necesidad de bienestar emocional -, es tentador utilizar esta información para inducir en las percepciones un tipo de realidad y de necesidad que generamos con, por ejemplo, fines puramente comerciales. En otro ámbito, los artistas de la prestidigitación llevan muchísimos años haciéndonos ver la realidad que no existe toda vez que nos ocultan aquello que estamos viendo. Los magos son auténticos artífices de la manipulación de la percepción del cerebro humano.

En el campo del neuromárketing ¿Os imagináis si pudierais tener acceso a métodos para alterar las percepciones y orientar las emociones hacia algo que queramos que otros nos compren y consideren imprescindible para su bienestar? Es altamente tentador y estamos mucho más cerca de conseguirlo si la toma de decisiones se delega a algoritmos matemáticos que decidan por nosotros.

Ya se han ganado elecciones a presidencia con estas estrategias. Es probable que la libertad de pensamiento esté en alto riesgo de desaparición para sustituirlo por meras herramientas de consumo.

Este artículo también se publicó en el huffingontpost.

4 respuestas a «El cerebro crea la realidad a su manera.»

Sí, en efecto, a veces también nos engañamos a nosotros mismos y nos creemos a pies juntillas algo que no ha ocurrido, o al menos no como nos lo imaginamos. A eso yo lo llamaría la “consciencia inconsciente”.
Cuando se escriben novelas, es normal previsualizar continuamente realidades que luego plasmamos en nuestra realidad imaginada, no es algo extraño, pues.

Tras leer el artículo, me ha surgido una duda. Se refiere a la conciencia. Dices que es lo que nos mantiene vivos y que abarca muchas facetas, desde la percepción de nuestro cuerpo, de uno mismo y del mundo en que vivimos. Esa conciencia parece ser que se forma por imágenes que nos brinda el cerebro, lo cual es evidente para esto último, pero no para lo demás. Me figuro que para los ciegos esas imágenes serán las que les pueda formar su limitado conocimiento del entorno, en el que las sensaciones serán diferentes. También comentas que el cerebro sirve para otras muchas cosas, voluntad, apetito, habilidades sociales abstracción… y conciencia, como algo añadido e independiente. Yo creía que la conciencia lo abarcaba todo (ser consciente de la voluntad, del apetito, etc.)
Añades que somos conscientes aproximadamente sólo del 25% de todo lo que pensamos, que se irá entonces al inconsciente o a la “basura mental”. Es evidente; si el cerebro no filtrase, los recuerdos o pensamientos acumulados nos acabarían volviendo locos (excepto a unos pocos supermemoriones, que no deben ser muy felices). Los polvorones son muy ricos, pero si tratamos de comernos diez de una tacada nos podríamos asfixiar.
Entiendo entonces que en ese 25% se habrán generado imágenes incompletas o falseadas y sensaciones parciales o inconstantes o incluso errores en nuestro comportamiento (?), o sea, que el cerebro efectivamente nos engaña.

Tras todo esto, se me ha formado un lío entre lo que es y lo que no forma parte de la conciencia, es decir, no sé si ésta se compone de imágenes tan sólo o también de emociones y abstracciones. ¿Qué es lo que no abarca la consciencia entonces? ¿Se sabe realmente hoy en día qué es la conciencia humana en el cerebro y lo que la compone?

En cuanto al neuromárketing, ya lo estamos sufriendo; constantemente nos están bombardeando con propuestas subliminales. Muchas de ellas nuestro cerebro ni las reconoce. Eso es un claro ataque a nuestra capacidad de elección; menos mal que al menos siempre nos quedará la libertad de apagar el televisor.
Gracias.

Gracias por tus interesantes reflexiones.
Quizás algún lector o lectora con experiencia en el tema de la conciencia pueda comentar sobre la conciencia.
Saludos cordiales.
Raquel

Muchas gracias por el artículo!
Nuestro cerebro da para mucho. Tenemos esa capacidad de sentir en base sólo a la imaginación. Eso está genial cuando es algo agradable, pero puede resultarproblemático cuando las experiencias imaginadas son negativas o estresantes. Por ello es tan interesante hacerse consciente de nuestros pensamientos.
Enhorabuena por tu blog, Raquel.

Hola Mª Victoria. Muchas gracias por tus amables comentarios. Me alegro que te guste el blog. Lleva su trabajito, pero merece la pena. La información de buenas fuentes nos da más libertad.
Desde luego que es muy bueno conocer un poco mejor cómo funciona la forma de percibir e integrar las sensaciones y hasta qué punto nuestra realidad se moldea según las emociones que lo acompañan.
Ello nos ayuda a ser más indulgentes con nosotros mismos y con los demás.
Recibe un cordial saludo.
Raquel

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