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Analizar las tripas para saber cómo está la mente.

El análisis de los microorganismos del intestino para conocer diversos aspectos de la salud mental de las personas está de actualidad.
Se analizan tanto las bacterias que podrían estar en exceso en algunos problemas neuropatológicos como aquellas que podrían estar en bajos niveles.
El reto actual es dar con la clave de cuáles son los mejores perfiles microbianos para un cerebro saludable y anímicamente estable. El siguiente reto es dar con las mejores estrategias para poder reintroducirlos en las tripas para recuperar un equilibrio saludable.

La microbiota intestinal. Protagonista principal de nuestra cabeza.

Ese ejército de billones de microorganismos (bacterias en su mayoría) está alojado a lo largo del intestino (el colon en particular) y ocupan casi 2 kilos de nuestro cuerpo. Se encargan de producir alrededor del 30% de los nutrientes que necesitamos y otras sustancias altamente favorables para la salud. También tienen una interacción cercana con las defensas de nuestro organismo que nos ayudan a combatir infecciones y son responsables de las alergias.

La microbiota es particularmente primordial para la salud del cerebro. Cada vez más estudios demuestran que es en parte la responsable del estado de ánimo. Cuando hay desequilibrios,  se asocia a muchas patologías como alzhéimer, párkinson, esclerosis múltiple, insomnio, autismo, depresión, esquizofrenia, etc.

La microbiota nos acompaña toda nuestra vida, desde incluso antes de nacer. Cada persona tiene un perfil microbiano propio y distinto de otras personas, como si del grupo sanguíneo se tratara.

Por añadidura, el equilibrio de la microbiota se ve alterado por cambios en nuestra alimentación y en el estilo de vida. Cuando tomamos antibióticos o antiinflamatorios alteramos el equilibrio de la flora intestinal. Pero además, la microbiota también se altera si estamos estresados, enfadados o hacemos poco ejercicio físico.

¿Cuáles son los mejores bichos?

El análisis de los perfiles microbianos de las tripas precisa de unas herramientas científicas que aún están en desarrollo. Uno de los mayores hándicaps es conocer cómo se comportan los alrededor de mil tipos de especies distintas a las que pertenecen estos microorganismos según las condiciones de cada persona y cómo detectar los cambios en los valores normales que pueden aumentar el riesgo de enfermedad.

Actualmente, se están llevando a cabo numerosas iniciativas. Una de las más recientes, se propone analizar los perfiles microbianos que se asocian a la dieta mediterránea. Este tipo de dieta (basada en granos, verduras, legumbres, aceites de oliva, vegetales y de semillas, fruta fresca, fermentos lácteos (quesos, yogur), carne magra, huevos, pescado y baja cantidad de carne roja, está considerada como la dieta más saludable que existe para preservar la salud cerebral.

Por esta razón, un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid se ha propuesto identificar todas las bacterias de la microbiota de los españoles. ¿El objetivo primordial? Elucidar cómo se modifican y comparan los perfiles microbianos según la persona, la nutrición y el estilo de vida.

De esa manera, se podrían plantear intervenciones específicas para cada persona según los posibles desequilibrios asociados, entre otros, al riesgo de enfermedades mentales.

Mejorar la microbiota mediante trasplantes

¿Cómo reponer lo que te falta en las tripas? Una de las técnicas propuestas consiste en trasplantar los microorganismos de personas sanas a enfermas, para que las segundas reestablezcan las proporciones óptimas. En este sentido, ya se cuenta con un banco de heces que gestiona el Hospital de Bellvitge (Barcelona) con el objetivo de proporcionar muestras para posibles trasplantes fecales.

Todos estos hallazgos e iniciativas son un reflejo de la importancia que los microorganismos del intestino tienen para nuestra calidad de vida mental. De hecho, ya se efectúan técnicas de “psicoanálisis gástrico”, es decir intervenciones en zonas sensibles del vientre para mejorar el estado mental.

Cuidemos de las tripas para que cuiden de nuestra cabeza.

6 respuestas a «Analizar las tripas para saber cómo está la mente.»

Hola Raquel! Padezco la enfermedad de las piernas inquietas, cuyos síntomas empeoran cuando te relajas o te vas a dormir, impidiéndote el sueño por las sacudidas en las piernas.Esto tiene que ver mucho con la falta de hierro en sangre (ferritina), debido a una cirrosis hepática que padezco. ¿Qué puedo añadir a mi dieta?

Hola Ramón. Efectivamente, el síndrome de las piernas inquietas se asocia a carencia de hierro. Estoy preparando mi segundo libro sobre nutrición, sistema nervioso y cerebro, así que te incluyo la lista de los alimentos ricos en hierro que he recopilado en el libro, aun sin publicar. Como verás, son muchos y variados, así que recetas que preparar no te van a faltar. Por otra parte, en mi primer libro “Dale vida a tu cerebro” que seguramente conocerás ya había incluido una lista de productos ricos en hierro. Espero que te sea de utilidad. Un cordial saludo y gracias por tu interés.
Te va la lista a continuación (los primeros son muy ricos en hierro):
Sardina, pavo, lentejas, perejil, aceitunas, guisantes, trigo, perejil, cilantro, tomillo, comino, orégano, eneldo, laurel, estragón, mejorana, albahaca, menta o hierba buena, canela, curry, guindilla, pimienta picona, pimienta negra y blanca, amaranto, pimentón, azafrán, fenugreco, cebollino, brotes de ajo, alubias, piñones, lentejas, garbanzos, semillas de soja, guisantes, aceitunas, semillas de sésamo, pistachos, almendras, anacardos, pepitas de calabaza, chocolate, té verde, café, Legumbres (garbanzos, habas blancas pintadas y rojas, frijoles), quinoa, espinacas, acelgas, kale, rúcula, espárragos, ajo, ajo negro, setas, ostras, mejillones, almejas, berberechos y otros moluscos, algas de mar, pescados grasos (sardina, caballa, chicharro, boquerón, atún, arenque, salmón), hígado de vaca, de buey, de cerdo, de pollo, de conejo, de pavo, de cordero.

Hola Raquel, soy mamá desde hace 16 meses como muchas mamás dormimos poco y mal. La cosa se me está complicando porque ahora aunque mi bebe no duerme mucho seguido se despierta como 6 o 7 veces en la noche. Algún ratito duerme pero yo soy incapaz de dormir nada de nada ya me está afectando mi salud y sobretodo mi estado de ánimo. Me tumbo en la cama pero mi cabeza no para. Me voy a volver loca de la cabeza.estoy un poco desesperada no sé si ir a un neurólogo o no se. Gracias

Hola. Gracias por escribir.
El problema que planteas es muy difícil de solventar en estos momentos. Hasta que tú bebé no crezca, las pautas de tu sueño las dirige él.
Lo único que se me ocurre para que recuperes algo es que analices la posibilidad de echar una siesta (aunque sea media hora, suele ser bastante reconfortante) o si, al menos un día a la semana, puedes contar con alguien que pueda ocuparse de los despertares de tu bebé durante la noche.
El neurólogo te podría dar remedios para dormir, pero creo que ésa no es la solución porque evidentemente no tienes ningún trastorno del sueño sino simplemente tienes circunstancias importantes que te impiden dormir. Además, aunque tuvieras somníferos no te los tomarías por miedo a no despertarte si tu bebé se despierta, lo cual sería aún más contraproducente.
Si te sientes aturdida, con falta de memoria, sensación de desánimo y poca capacidad para concentrarte es evidentemente síntoma de carencia de sueño. Intenta buscar ratos para siestas (de preferencia antes de las 4 de la tarde) y si puedes, que alguien te sustituya en el cuidado nocturno al menos alguna noche a la semana. Ánimo, que seguro que eres una madre tremendamente satisfecha también.
Saludos cordiales.
Raquel

Hola Raquel: sigo con mucha atención tus artículos. Gracias por la labor informativa que haces.

Soy una persona muy nerviosa. Hablar en público, algo necesario para mi profes9, me provoca una ansiedad, nerviosismo, fobia, fuera de lo normal. Lo soluciono tomando ansiolíticos cada vez que tengo que hablar, para disimular mi nerviosismo. ¿ Sabrias qué decirme para mejorar mi problema? Practico deporte y me ayuda. Pero me gustaría que me aconsejaras en otros aspectos. Intento comer muy sano(legumbres, verduras, pescado azul).¿Podrías aconsejarme? ¿La microbiota podría tener algo? ¿Qué puedo hacer para acabar con esta tortura? Agradecería tu opinión. Saludos

Hola Roberto.
Muchas gracias por seguirme. Me alegra muchísimo que te interesen las noticias que publico en el blog. Me llevan cierto trabajo pero es para mí una gran recompensa que los artículos sean de utilidad a personas como tú.
Como no te conozco personalmente y tengo poca información sobre tu persona, me es muy difícil poder establecer un criterio concreto que te pueda servir de asesoramiento.
Si me permites, tengo la impresión de que tu angustia no está relacionada con ningún aspecto fisiológico asociado con tu estilo de vida, porque tú mismo comentas que llevas una vida sana en alimentación y actividad física.
El miedo escénico que sufres es bastante común en muchas personas, aunque parece que tú lo sufres en exceso. Se basan en un miedo a defraudar, en un afán de perfeccionismo, en cierto complejo de inferioridad, en una visión distorsionada de uno mismo, etc. Ese tipo de fobias vienen muchas veces derivadas de desencadenantes basados en experiencias que dejaron una huella en tu infancia. A veces se relacionan con poca aceptación social cuando niño por ser físicamente distinto (los del cole se mofan de uno por ser cuatro ojos o por ser gordito, por ejemplo), excesiva exigencia o crítica en el seno familiar (sobre todo por madres muy exigentes y poco cariñosas), tener herman@as sobresalientes con los que compararse, etc. En definitiva, por problemas de índole psicológica que poco tienen que ver con la microbiota intestinal. De hecho, el consumo frecuente de ansiolíticos puede provocar desequilibrios en tu flora intestinal. No me quiero tomar el derecho de asesorarte porque no me considero en la posición de poder hacerlo, pero si yo estuviera en tu lugar creo que buscaría una ayuda de tipo psicológico, que me permita establecer e identificar herramientas propias para poco a poco perder ese terror a enfrentarse a una audiencia. Es bastante probable que te cueste dar ese paso de ir a consultar a un profesional, por tener que admitir el contacto “cara a cara” con otra persona a la que mostrar tus debilidades, pero tan solo dar ese paso puede representar el inicio de un cierto cambio en tu malestar.
Espero que te pueda servir de cierta utilidad este comentario.
Recibe un cordial saludo.
Raquel

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