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La dieta influye en el riesgo de ictus

El ictus se produce como consecuencia de una obstrucción o una rotura en un vaso sanguíneo. El cerebro tiene unos 600 km de vasos sanguíneos, por lo que este tipo de fenómenos pueden darse con cierta frecuencia, y es de hecho una de las causas principales de discapacidad en las personas.
Las causas de ictus son variadas. Evidentemente, la edad influye. Otros factores recientemente estudiados tienen que ver con el tipo de dieta.

Detectar los síntomas de ictus es vital

Desde el momento en el que se sufre un ictus, hay aproximadamente un margen de 4,5 horas para recibir asistencia con mayores garantías de no sufrir secuelas severas. Por consiguiente, es muy importante detectar rápidamente los síntomas indicativos de que puede estar ocurriendo un ictus. Algunos de estos síntomas son:

1.- Sensación de hormigueo en la cara, o en un lado del cuerpo (un brazo, una pierna, etc).

2.- Pérdida repentina de la visión (media visión, uno o los dos ojos).

3.- Dificultad súbita para hablar o comprender lo que te dicen.

4.- Pérdida de la fuerza o incluso parálisis de un lado de la cara o de una extremidad.

5.- Sensación de mareo y de pérdida del equilibrio.

6.- Dolor repentino e intenso de cabeza sin haber sido causado por un traumatismo.

Frutas, verduras y lácteos anti-ictus

En un nuevo estudio de ámbito europeo se analizó si seguir un tipo particular de dieta podía relacionarse con el riesgo de sufrir un ictus. El estudio se extendió a 9 países y participaron 418.329 personas, a las que se hizo un seguimiento durante casi 13 años.

Uno de los grupos de participantes (4.281 personas) consumía una mayor cantidad de fibra (al menos 10 gramos diarios) a base de frutas, verduras (al menos 200 gramos diarios), legumbres, frutos secos, pescados y lácteos (yogur, leche y quesos). En este grupo, se detectó que esta dieta reducía el riesgo de padecer un ictus isquémico en un 23%, es decir, el ictus que se produce como consecuencia de una obstrucción. Sin embargo, curiosamente, esta dieta no reducía el riesgo de ictus hemorrágico, es decir, el producido por rotura de vasos sanguíneos.

Por otra parte, el riesgo no se reducía cuando se consumía una mayor cantidad de carne roja y procesada.

Por consiguiente, los investigadores del estudio concluyeron que la componente principal beneficiosa preventiva de ictus isquémico tenía que ver con el alto consumo de fibra.

Los huevos y el ictus hemorrágico

Un aspecto curioso del estudio se relacionó con el consumo de huevos.  

En otro grupo de 1430 participantes que consumían una alta cantidad de huevos diarios (más de 20 gramos al día) se observó que aumentaba estadísticametne el riesgo de ictus hemorrágico.

Aunque el estudio no analizó las posibles razones de este hecho, sí queda constatado que la dieta rica en fibra típica de la dieta mediterránea es beneficiosa para la prevención del ictus isquémico. También pone de manifiesto el diferente abordaje preventivo que debería aplicarse para ambos tipos de ictus.

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