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El cerebro es deshonesto y se engancha a la traición

El cerebro es deshonesto, y se adapta a la deshonestidad. Curiosamente, los pequeños “pecaditos” deshonestos van creciendo como una bola de nieve en actos más severos de deshonestidad y traición. Lo que era una mera observación de cerebro deshonesto basado en la experiencia personal de cada uno (les deseo que hayan sido las menos posibles), ahora sabemos que también está regulado en el cerebro por áreas cerebrales que también “trabajan” en el control de la deshonestidad.

El cerebro es deshonesto, y se adapta a la deshonestidad. Curiosamente, los pequeños “pecaditos” deshonestos van creciendo como una bola de nieve en actos más severos de deshonestidad y traición. Lo que era una mera observación de cerebro deshonesto basado en la experiencia personal de cada uno (les deseo que hayan sido las menos posibles), ahora sabemos que también está regulado en el cerebro por áreas cerebrales que también “trabajan” en el control de la deshonestidad.

El cerebro se adapta a la deshonestidad

El cerebro se adapta a la deshonestidad. Antes lo sabíamos de manera “intuitiva” pero ahora se ha demostrado científicamente. Es tristemente conocido por todos que la deshonestidad y la mentira es parte integral de nuestro mundo social, que influencia rangos diversos desde las relaciones entre políticos y financieras. ¡Lamentablemente, bien lo sabemos en épocas recientes en nuestro país! Lo peor es que, según han demostrado los científicos recientemente, existe un mecanismo biológico en el cerebro que se convierte en un problema creciente: lo que empieza en pequeños actos deshonestos, acaba convirtiéndose en mayores transgresiones a la verdad y la honestidad con el tiempo. Y ahora sabemos que existe un mecanismo neuronal del cerebro que lo mantiene y lo regula.

El cerebro deshonesto es culpa de la amígdala

El estudio utilizó voluntarios en los que se observaba que la pequeña traición voluntaria se convertía progresivamente en repetitiva y creciente. En estos individuos se producía una progresiva reducción de una región del cerebro denominada amígdala, región que se encarga principalmente de la formación y almacenamiento de memorias asociadas a sucesos emocionales, que se iba adaptando a estos episodios deshonestos. Y cuando más se reducía la sensibilidad de la amígdala a la traición, más crecían en importancia y repetición los actos deshonestos en la siguiente decisión.

Me pregunto si este proceso fue reversible en estos individuos voluntarios que participaron en el estudio o, si por el contrario, han preferido ahora elegir actividades más “lucrativas”…

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