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Los espacios verdes estimulan la memoria en la infancia

El contacto con la naturaleza es reconfortante y relajante. Un estudio neurocientífico demuestra que además fomenta el desarrollo cerebral.

El contacto con la naturaleza es reconfortante y relajante. Un estudio neurocientífico demuestra que además fomenta el desarrollo cerebral.

En otros artículos de este blog se han comentado los beneficios para el cerebro y la mente de estar al aire libre.

Por ejemplo, se sabe que caminar por la naturaleza es maravilloso para la cabeza, y todas las actividades de ejercicio al aire libre mantienen el cerebro más joven.

Un nuevo estudio científico efectuado en niños de corta edad ha demostrado que exponer a los niños a imágenes de espacios verdes estimula el desarrollo del cerebro.

El desarrollo cerebral durante los primeros años

El ser humano tiene un cerebro considerablemente grande en comparación con el resto del cuerpo. Si bien en otros mamíferos el total del peso del cerebro no llega al 1%, en el caso del humano el peso del cerebro representa aproximadamente el 2% del total del peso del organismo.

Los niños y las niñas alcanzan el volumen final del cerebro hacia la edad de los 3 años. Posteriormente el cerebro sigue transformándose en sus conexiones y “maduración”. Se considera que la estructura emocional y de habilidades sociales se alcanzan bien avanzados los 20 años.

Espacios verdes desde el nacimiento

En el estudio participaron investigadores de entidades españolas y americanas. Para ello, seleccionaron un grupo de niños en edad escolar a los que hicieron un seguimiento de acuerdo a la zona en la que vivían.

El seguimiento se hizo desde el nacimiento hasta varios años después, cuando estaban en edad escolar.

Analizaron por resonancia magnética la evolución de la morfología del cerebro durante el desarrollo, observando que en aquellos que estaban más expuestos a espacios verdes tenían mayor volumen de sustancia gris y sustancia blanca.

Por otra parte, también tenían mejores resultados en los tests de memoria, y presentaban mayor capacidad de atención.

El estudio concluye que el contacto desde la infancia con los espacios verdes y el medioambiente natural modifica el desarrollo del cerebro, y lo prepara para una mejor salud toda la vida.

Cerebro “verde”

El cerebro pertenece al medio entorno natural. En éste se forjó y evolucionó. Por consiguiente, el contacto con el medioambiente natural es fuente de desarrollo y salud mental.

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